Resonancias: Revista de investigación musical

ISSN 0719 - 5702 (en línea); ISSN 0717 - 3474 (impresa)

N°44 /

Junio 2019

Resonancias 44 13 junio portada

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Pedrotti, Clarisa Eugenia. 2017. Pobres, negros y esclavos: Música religiosa en Córdoba del Tucumán. Córdoba: Editorial Brujas.

By Laura Fahrenkrog

Doctora en Historia
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Resonancias vol. 23, n° 44, enero-junio 2019, pp. 181-184.
DOI: https://doi.org/10.7764/res.2019.44.12
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Detrás de un sugerente título, que subraya desde el inicio una problemática socio-cultural, nos encontramos con un trabajo capaz de mostrarnos el modelo “ideal” musical urbano e hispanoamericano, así como las particularidades de su adaptación con un nivel de detalle destacable, que descansa sobre una extensa cantidad de fuentes primarias. El título también nos prepara para conocer a los protagonistas de las prácticas musicales religiosas en la ciudad de Córdoba del Tucumán en un siglo XVIII “extendido”. El problema de estudio principal, esto es, la forma en la que se desarrollaron las prácticas musicales religiosas de este centro urbano, se focaliza en relevar la trama institucional urbana y religiosa de una ciudad que es caracterizada como “periférica” por la autora, quien demuestra un conocimiento acabado de la institucionalidad religiosa y su componente musical. A lo largo del texto, Pedrotti logra ir más allá de la supuesta “pobreza de fábrica” que primaba en los discursos para mostrarnos estrategias de acomodación y negociaciones entre instituciones religiosas tradicionalmente consideradas “menores” (conventos, monasterios, cofradías, entre otros), resaltando las conexiones y redes que posibilitaban el intercambio de agrupaciones musicales.

Por muchos años, la producción musicológica dedicada al contexto rioplatense durante la Colonia tendía a una consideración casi exclusiva –y excluyente– de las prácticas musicales asociadas al quehacer jesuítico. Esta obra, sumada a trabajos recientes en la misma línea,[1] demuestra que es posible hablar de la música en Córdoba del Tucumán sin centrarse en el Colegio de los Jesuitas o en la figura de Domenico Zipoli.[2] Pedrotti privilegia estudiar a los actores de dichas prácticas, que en el ámbito urbano fueron, entre otros, los esclavos afrodescendientes de la Compañía de Jesús. A pesar de este importante avance, se echa de menos un diálogo más fructífero con fuentes y documentación jesuítica que podría haber aportado aún más a la comprensión del funcionamiento de la agrupación musical de esclavos, y que abunda en la forma de cartas anuas y otro tipo de registros, que son apenas mencionados.

El trabajo está profusamente documentado y entrega una visión panorámica del entramado musical institucional religioso de Córdoba del Tucumán, una ciudad que, a simple vista, pudiese parecer similar a cualquier otra de la cuenca rioplatense, pero que a través del estudio de sus prácticas musicales religiosas nos devela sus particularidades. Es una contribución sustancial para una revisión y actualización con un enfoque adecuado a la musicología histórica y con guiños a la musicología urbana en Latinoamérica. La descentralización del repertorio musical escrito –necesario en casos como este, en los que no se trabaja con partitura alguna– es un paso adelante para dejar atrás el grafocentrismo, tan caro a esta disciplina (incluso hasta nuestros días). Tomar como punto de partida lo que la autora considera “lo efectivamente reconstruible” (p. 24) no constituye, en ningún caso, una debilidad del trabajo: es su principal fortaleza. Pedrotti nos invita, a través de interesantes hipótesis y especulaciones, a intentar armar las posibilidades tímbricas que podrían haber tenido las agrupaciones musicales y sus sonoridades “urbanas”, dibujando el sonido de la ciudad.

La intencionalidad manifiesta y clara de la autora por evitar centrarse únicamente en la Catedral con el fin de evidenciar formas y procesos claves que permitan comprender cómo se gestionaron y desenvolvieron las prácticas musicales estudiadas es, sin duda, destacable, y constituye otro de los aciertos de esta obra. En este sentido, Pedrotti sigue la línea inaugurada por Miguel Ángel Marín y Geoffrey Baker con sus trabajos sobre Cuzco, en Perú, y Jaca, en España, respectivamente (Marín 2002; Baker 2008). La larga duración del período de estudio propuesto, que abarca desde el año 1699 a 1840, funciona, en términos generales, bastante bien. Nos preguntamos, en cualquier caso, cuáles habrán sido –si es que los hubo– los mecanismos y estrategias de adaptación para mantener las prácticas musicales religiosas previo al traslado de la Catedral de la diócesis hasta esa ciudad.

Aspectos formales como una buena redacción, ocupada no solo de describir sino también de proponer y de abrir nuevas interrogantes, hacen que la lectura del libro sea placentera. Pero más que originarse en la tesis doctoral de la autora, pensamos se trate de la tesis misma, lo que queda en evidencia, por ejemplo, en el tono algo reiterativo y en la extensión de las citas textuales, tanto bibliográficas como documentales, y que podrían haberse resumido o parafraseado en más de alguna ocasión, o bien, pasado a engrosar el rico apéndice documental.

El libro se encuentra dividido en dos partes. La primera, titulada “Sociedad e Instituciones urbanas”, y organizada en tres capítulos, es una excelente síntesis del funcionamiento musical catedralicio hispano y americano, aunque queda algo descontextualizada al ser tratada como un antecedente. Es comprensible, de cualquier modo, el hincapié que se hace en su explicación detallada pues estamos frente a un trabajo que es, en su esencia, sobre música religiosa, apegado a la tradición investigativa cultivada por la musicología histórica. Un punto crucial, y el lugar de partida de la obra, es el traslado de la sede de la Catedral desde Santiago del Estero a la ciudad de Córdoba en 1699 (p. 66). Llama la atención que aunque el texto no se centre en la Catedral, sean sus vicisitudes así como la gestión de los obispos que estuvieron a cargo de esta diócesis los que marquen la pauta temporal del libro.

De sumo interés nos resultó la constatación de la existencia de una sola parroquia en la ciudad hasta entrado el siglo XIX, pues constituye un aspecto relevante en términos socio-culturales: no parece, a primera vista, responder a las características de la composición étnica de la ciudad, que como se declara en varias ocasiones, era de muchos “negros” y pocos “blancos” –y casi ningún indígena–. Ahora bien, esta primera contextualización hace escasa mención a la población flotante de los indígenas que cumplían mita. No queda del todo resuelta la baja presencia de este segmento poblacional, y los silencios y omisiones en las fuentes civiles y eclesiásticas consultadas tal vez podrían haber sido llevadas un poco más allá al incorporar una variedad de documentación mayor. Pensamos que una mayor discusión de las categorías identitarias y étnicas coloniales en uso habría fortalecido este punto.

La segunda parte, que consta de cinco capítulos, lleva por título “Música y Músicos en la ciudad”, y es aquí donde se desarrollan los puntos medulares del libro: de qué forma las instituciones religiosas de la ciudad lograron mantener la “decencia y decoro” de las prácticas culturales en términos musicales. Carencia, escasez y pobreza, conceptos primordiales en los discursos de la precariedad en uso por las autoridades civiles y eclesiásticas, nos muestran un conjunto de formas de subsistencia del componente musical de las prácticas asociadas al culto divino. La exploración de las estrategias de movilidad propiamente urbanas de los conjuntos, compuesta de “Intercambios, préstamos y alquileres” (p. 102 y ss.), recalca las características de reciprocidad de estos mecanismos inter-institucionales.

La profundidad en el tratamiento que se da a los músicos afrodescendientes, en su mayoría en condición de esclavitud, está muy bien lograda, llegando incluso a establecerse el derrotero de vida –con lagunas, claro está– de dos músicos y una “dinastía”: José Mateo, Tadeo Villafañe y la familia Salguero (p. 105 y ss.). Varios de estos “negros” llegaron a consolidarse gremialmente como músicos hacia fines del siglo XVIII, un caso muy llamativo en América hispana, dada su condición.

La cuidadosa lectura que realiza la autora sobre los cambios político-administrativos y religiosos a lo largo del siglo XVIII se encuentra en un diálogo permanente con las manifestaciones musicales estudiadas, considerándose problemáticas imperiales y su reflejo en las dinámicas locales, como queda de manifiesto en el estudio del desarrollo de las fiestas urbanas y sus cambios a lo largo del siglo XVIII (p. 219 y ss.). Aquí Pedrotti explora con lujo de detalle las particularidades de las celebraciones cívico-religiosas en Córdoba del Tucumán.

Ahora bien, un aspecto criticable de la propuesta de la autora es que tanto desde la musicología como desde la historiografía se ha avanzado en reflexiones más profundas en torno a las nociones de “centro” y “periferia”,[3] y una mención más consciente sobre ello se extraña en la obra, puesto que constituye uno de los argumentos discursivos principales. Plantear el carácter de “periférico” a priori conlleva riesgos analíticos que terminan por hacernos caer en la tentación de la generalización, la misma de la cual intentamos escapar cuando planteamos que los lugares e instituciones centrales se estudian porque son centrales, y las periferias, en cambio, no. En este caso, no comprender a Córdoba como un centro y una periferia a la vez, obscurece las posibles relaciones entre esta urbe y otras, o entre ella y los pueblos de indios a su alrededor: por ejemplo, el (breve) estudio de caso sobre la reducción de los Vilelas (p. 207 y ss.) podría haber iluminado de mejor manera este punto. Siguiendo en esta línea, se puede decir que el estudio empieza y termina en la ciudad. Esto, más que abrir posibilidades de interpretación, parece cerrarlas un poco. Otro tanto ocurre con la “omisión” deliberada que se hace de la integración de los estudios sobre jesuitas y reducciones, puesto que se cae en la misma trampa que se intenta evitar: hacer una recreación prolija y documentada de un fenómeno socio-cultural complejo tomando en consideración diversas variantes, pero obviando manifestaciones que se daban en el mismo espacio. A modo de ejemplo, es sabido que grupos indígenas de las reducciones acudían a Córdoba del Tucumán para cierto tipo de celebraciones asociadas a la Compañía (Illari 2006, 103), y esto no es mencionado de manera clara en el texto, donde se privilegia más bien explotar la dualidad “negros” - “blancos”.

Finalmente, Pedrotti logra, mediante un ejercicio riguroso, proponer una lectura que continúa una discusión sobre el lugar ocupado por los afrodescendientes en la supervivencia y desarrollo de la música religiosa en suelo hispanoamericano. Con ingenio, sumado a una brillante capacidad para conectar la gran cantidad de documentación trabajada, la autora hace surgir parte de la música y de los sonidos que poblaron la ciudad de Córdoba del Tucumán a lo largo del siglo XVIII en manos de sus principales intérpretes: pobres, negros y esclavos.

 

Bibliografía

Baker, Geoffrey. 2008. Imposing Harmony. Music and Society in Colonial Cuzco. Durham y Londres: Duke University Press.

Fahrenkrog, Laura. 2018. “Prácticas musicales en Asunción del Paraguay durante la Colonia: ciudad, movilidad espacial e indígenas músicos en Hispanoamérica (siglos XVI-XVIII)”. Tesis de Doctorado en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Illari, Bernardo. 2006. “Carta de Misiones. Sobre la música jesuítico-guaraní en 1651 y su investigación actual”. Revista del Instituto de Investigación Musicológica “Carlos Vega” XX (20): 97-113.

________. 2011. Domenico Zipoli: para una genealogía de la música clásica latinoamericana. La Habana: Fondo Editorial Casa de las Américas.

Marín, Miguel Ángel. 2002. Music on the Margin. Urban Musical Life in Eighteenth-Century Jaca (Spain). Kassel: Edition Reichenberger.

Marín, Miguel Ángel. 2014. “Contar la historia desde la periferia: música y ciudad desde la musicología urbana”. Neuma 7 (2): 10-30.



[1] Ver al respecto nuestro trabajo sobre las prácticas musicales en Asunción del Paraguay durante la Colonia (Fahrenkrog 2018).

[2] Uno de los estudios más acabados y actualizados al respecto se encuentra en Illari 2011.

[3] Ver, a modo de ejemplo, Marín 2014.

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