Resonancias: Revista de investigación musical

ISSN 0719 - 5702 (en línea); ISSN 0717 - 3474 (impresa)

N°41 /

Noviembre 2017

Portada 41

Artículo

Cantos y bailes para María Eva Duarte de Perón. El viaje a España de 1947 y la puesta en escena de la hispanidad

Por Beatriz Martínez del Fresno

Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo
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Resumen
En junio de 1947 la primera dama argentina fue recibida con honores de un jefe de Estado en España, un país que había sido condenado por la ONU y sufría el aislamiento internacional. En representación del presidente coronel Juan Domingo Perón –que tendió la mano a Franco y abrió una estratégica “tercera posición” entre el capitalismo y el comunismo–, Eva Duarte recorrió una docena de provincias españolas y participó en una apretada agenda de actos con sus correspondientes discursos, imposición de condecoraciones, visitas, recepciones y asistencia a espectáculos. A partir de fuentes documentales, diplomáticas y hemerográficas, en este artículo se examina el papel cumplido por la música y la danza dentro de una agenda de actuaciones que se prolongó algo más de dos semanas con el objetivo de agasajar a la representación argentina, consolidar la hermandad entre los dos países y escenificar el “mito de la hispanidad”. Las descripciones de la prensa han sido minuciosamente escrutadas para recomponer un calendario preciso de actuaciones musicales y coreográficas y poder observar así el despliegue de agrupaciones y organismos implicados en la movilización.

Música y danza tradicional españolas - Sección Femenina de FET y de las JONS - María Eva Duarte de Perón - franquismo - mitos de la hispanidad - política internacional

 

Songs and dances for Eva Duarte de Perón. The trip to Spain in 1947 and the staging of the Hispanic myth

Abstract
In June 1947, the Argentinean First Lady was received with the honours befitting a head of state in Spain, a nation which had been condemned by the UN and suffered international isolation. On behalf of President colonel Juan Domingo Perón –who offered an outstretched hand to Franco and started a strategic “Third Position” between capitalism and communism–, Eva Duarte travelled to a dozen Spanish provinces and went through a busy agenda full of acts with their corresponding speeches, decorations, visits, receptions, and attendance to performances. Based on documentary, diplomatic, and newspaper sources, this paper examines the role played by music and dance whithin the schedule of performances, which stretched over a bit longer than two weeks, in order to lavish on the Argentinean delegation, strengthen the brotherhood between the two countries, and stage the “Hispanic myth”. The press descriptions have been minutely analysed with the purpose of reconstructing a schedule of musical and choreographic performances, and thus be able to examine the wide variety of groups and organizations involved in the mobilization.

Traditional Spanish music and dance - Sección Femenina of FET and JONS - María Eva Duarte de Perón - Francoism - The Hispanic myth - International politics

Resonancias vol. 21, n° 41, julio-noviembre 2017, pp. 87-119. 
DOI: https://doi.org/10.7764/res.2017.41.5
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Introducción. Las relaciones España-Argentina y la situación internacional

El viaje a España de Eva Duarte se produjo en una coyuntura política singular. España no había sido admitida por la ONU en febrero de 1946 debido al apoyo que, pese a la neutralidad declarada, el gobierno de Franco había prestado a las potencias del Eje Roma-Berlín durante la II Guerra Mundial. Francia cerró la frontera y fueron muchos los países que, en el proceso de reconstrucción de las relaciones internacionales una vez terminada la guerra, condenaron la dictadura militar del general Franco y se sumaron al boicot. En diciembre del mismo año la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la recomendación de interrumpir las relaciones diplomáticas con España. Fueron tiempos de autarquía y aislamiento, de miseria y hambre para amplios sectores de la población. En esa situación cobró un valor extraordinario el gesto de Juan Domingo Perón, quien firmó un acuerdo comercial con Franco en octubre de 1946.

El régimen peronista vino así a reforzar el franquismo, aunque no se puede decir que su política de colaboración fuera desinteresada. Uno de los expertos en el tema (Rein 1995, 101-142) ha examinado diversos factores que contribuyeron a esa decisión. Entre ellos, había motivos ideológicos y de afinidad entre los regímenes de ambos países, aspectos relacionados con la política exterior de Argentina y su estatus internacional, razones puramente económicas, motivos culturales orientados a modelar una nueva conciencia nacional sobre la base de la hispanidad y factores relacionados con la política interna y el equilibrio de fuerzas entre los dirigentes peronistas. Tal y como señaló en su día este autor, el viaje de Eva Duarte fue un símbolo importante del pacto Franco-Perón y es un hecho que en aquellos años de miseria y privaciones, de represión y autoritarismo, la visita se convirtió en un acontecimiento para los españoles.

El viaje de la esposa de Perón cumplía un doble objetivo para la dictadura franquista: hacer visible, de cara a la comunidad internacional, que España había logrado el apoyo exterior y desplegar una campaña de propaganda interior movilizando el entusiasmo popular como signo de adhesión al régimen de Franco (Marcilhacy 2014). Tras la condena de la ONU era necesario un esfuerzo para “limpiar” la imagen del régimen dictatorial y ofrecer apariencia de normalidad, especialmente en un momento delicado en el que se estaba preparando la convocatoria del referéndum sobre la Ley de Sucesión, que, en efecto, sancionaría en 1947 la permanencia del Caudillo al frente del Estado español.

Como bien se ha señalado (Escudero 1994), a diferencia del “hispanoamericanismo” de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, que trataba de promover un sentido de comunidad a partir de los lazos comunes de lengua y cultura, la “hispanidad” que está en el origen de dos entidades creadas sucesivamente por el régimen franquista –el Consejo de la Hispanidad y, después, el Instituto de Cultura Hispánica– implicaba un uso de los conceptos de raza, lengua y religión con sentido imperialista y de conciencia misional contra los enemigos. En los discursos de junio de 1947 se explicitaban los que por entonces eran los enemigos más destacados del franquismo: el ateísmo, el comunismo, el capitalismo y el “poder disolvente”.

A la vez que se alimentaba el mito de la hispanidad a través de una potente campaña propagandística y las masas se movilizaban para participar de una u otra manera en los actos, el hermanamiento entre las dos naciones con la misma lengua y la misma fe religiosa se escenificó de manera ritual una y otra vez. Entre todos los roles que Eva Duarte desempeñó a lo largo de su vida pública, e incluso después de muerta, el que dominó en este viaje a España fue el de dama-nación (Díez Puertas 2014). En todo caso, el conjunto de imágenes, discursos y metáforas latentes en la retórica oficial sobre la visita encajaba a la perfección con algunas ideas-fuerza del franquismo en los años cuarenta: unidad en la diversidad, armonía entre nación-Estado y nación-pueblo, y combinación de política y fe, especialmente relevante cuando los falangistas habían sido sustituidos por católicos nacionalistas en muchos puestos de gobierno.

Se han publicado numerosos estudios de referencia en el campo de la historia política y diplomática (Delgado 1988; Rein 1995; Bonardi 2006, etc.), diversas crónicas generales del viaje (véase, por ejemplo, Gómez Ferrer Morant 2012) y análisis de algunos aspectos de la vertiente turística de la campaña (Correyero 2008). Sin embargo, ningún estudio ha prestado atención a los aspectos musicales y coreográficos de las ceremonias. Ese es el motivo por el que, a partir del programa oficial de actos, documentos de archivo,[2] comunicados de prensa y abundantes crónicas y reseñas publicadas por diarios nacionales y locales, hemos querido recomponer una agenda bastante precisa de los espectáculos en vivo a los que Eva Duarte asistió en las distintas ciudades visitadas, para apreciar de qué forma fueron empleadas la música y la danza en la puesta en escena de la hispanidad.

El viaje por España de Eva Duarte

La invitación española para que el coronel Juan Domingo Perón visitara el país no obtuvo respuesta favorable, pero motivó indirectamente que en el círculo de Eva Duarte surgiera la idea de que viajara ella en su lugar, una propuesta recibida en principio con bastantes reservas. Los preparativos del viaje se hicieron con poca antelación y por ese motivo hubo algunos cambios de última hora.

La comitiva argentina[3] inició su viaje en Buenos Aires el día 5 de junio desde el aeropuerto de Morón, donde fue despedida por el cuerpo ejecutivo del gobierno de Perón y los embajadores de Italia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Chile y Uruguay, además del ministro de Portugal[4] y, por supuesto, en presencia del embajador español José M.ª de Areilza. La partida se solemnizó con la interpretación de una nueva marcha titulada La dama de la esperanza.[5]

Eva Duarte viajó en un avión de Iberia acondicionado expresamente para ella –con dos dormitorios, salones, cocina y cámara frigorífica en su interior–,[6] que, tras una escala en el Sáhara occidental, aterrizó en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de junio. Desde la isla prosiguió al día siguiente el recorrido hasta el aeropuerto de Barajas, donde la nave tomó tierra el 8 de junio. Madrid fue centro de operaciones por siete noches, durante las cuales la primera dama argentina fue huésped de honor del jefe del Estado en su palacio de El Pardo. Desde la capital española la esposa de Perón y sus acompañantes efectuaron visitas a El Escorial, Ávila, Medina del Campo, Segovia, La Granja y Toledo. Después, recorrieron Andalucía, Galicia, Aragón y Cataluña, descartando otros destinos contemplados inicialmente (como Bilbao). La comitiva se trasladó a Granada (allí durmió el día 15) y Sevilla (días 16, 17 y 18), desde donde se efectuó, en la última jornada, una excursión a Huelva y La Rábida. A continuación, visitó Galicia (19 y 20), Zaragoza (con llegada el 21) y Barcelona (del 22 al 26), incluyendo una visita a Montserrat que tuvo lugar el día 25. En suma, sin tener en cuenta la escala en Villa Cisneros (Sáhara), la comitiva hispano-argentina recorrió diecisiete localidades españolas.

Con un día de retraso respecto a lo previsto inicialmente, el día 26 Eva Duarte y su séquito partieron desde El Prat en un avión de la compañía argentina FAMA hacia el Vaticano, segunda escala de una gira europea que la llevaría también a Italia, Francia y Portugal, aunque en ninguno de esos países tuvo la primera dama un recibimiento comparable al que se le dispensó en España (Rein 1995, 60).

Al llegar a Canarias, el ministro español de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo, hizo entrega a la dama argentina de un lujoso Programa de los actos que se celebrarán en honor de la Excma. Sra. Doña Eva Duarte de Perón, esposa de S. E. el Presidente de la República Argentina con ocasión de su viaje a España. En este folleto de cuarenta páginas figuraban los actos programados y algunos textos sobre diversas ciudades españolas ilustrados con fotografías en blanco y negro o dibujos en color. La cubierta presenta una imagen muy significativa: el escudo de armas concedido por los Reyes Católicos a Cristóbal Colón, con el castillo, el león rampante, las islas doradas –modificadas luego con una tierra firme en punta– y las anclas, rodeado para la ocasión con una doble banda circular que alterna los colores de las banderas de España y Argentina. El descubrimiento de América, la catolicidad y la nostalgia de la España imperial quedaban representadas de esta manera desde el primer momento del viaje.

 Figura1

Figura 1 /  Cubierta del Programa de los actos que se celebrarán en honor de la Excma. Sra. Doña Eva Duarte de Perón, esposa de S. E. el Presidente de la República Argentina con ocasión de su viaje a España. Biblioteca Nacional de España.

El desplazamiento de Eva Duarte se articuló con un despliegue de medios impresionante para la época de dificultades que vivía España. El gasto tuvo que ser muy elevado, pero el rendimiento político perseguido justificaba el esfuerzo. Los procedimientos empleados en el hermanamiento y en la “puesta en escena” de la hispanidad comenzaron con la construcción de la imagen de la primera dama de Argentina antes de su llegada y durante su visita. En principio su perfil personal no dejaba de ser problemático debido a su modo de vida y su pasado como artista. Esa faceta de dama-pródiga (Díez Puertas 2014)[7] no fue la única que se quiso borrar del panorama político una vez que la artista contrajo matrimonio con el coronel. En los preparativos del viaje a España se ocultó casi todo su pasado, se pasaron por alto ciertos detalles de su modesta carrera como actriz de cine y teatro y apenas se describió su más larga trayectoria en la radio –de esa experiencia sabría, por otra parte, sacar partido en los numerosos discursos amplificados–. A cambio, se reforzaron ciertos atributos propios de las heroínas cinematográficas que podían resultar adecuados para una primera dama. Un titular destacaba: “Doña Eva Duarte comparte las tareas de Estado con su marido. Es alta, rubia y joven, pues cuenta solo 28 años”.[8] Y, claro está, se insistió en su ascendencia española, un punto muy interesante para la retórica de España como madre patria de veinte naciones americanas. Así reprodujo, por ejemplo, una declaración suya la agencia EFE: “El apellido Duarte –agregó– es una modificación como ocurre frecuentemente en América, del vascongado Huarte: mi nombre materno es Ibarotrea y mis otros dos apellidos inmediatos son vascos también”.[9]

En lo que respecta a honores, escoltas y protocolos de recepción oficial, Eva Duarte fue tratada en España como si de un jefe de Estado se tratara. El ministro de Asuntos Exteriores fue a recibirla a Las Palmas de Gran Canaria y el general Franco la esperó al pie de la escalerilla en Barajas. A su llegada a cada lugar, las tropas le rendían honores y ella pasaba revista en compañía del Caudillo, de su esposa, Carmen Polo, o de algún militar. Una de las ceremonias más relevantes del viaje fue la imposición de la Gran Cruz de Isabel la Católica, celebrada el 9 de junio de 1947 en el Palacio Real de la Plaza de Oriente. Los discursos, que fueron reproducidos por altavoces para la muchedumbre congregada en el exterior de la plaza, contenían un juego de imágenes y metáforas que el viaje escenificaría de diversos modos.[10]

En conexión con un concepto de hispanidad apoyado en la historia, la lengua y la fe, el recorrido de la representante argentina por la península ibérica incluyó la visita a lugares emblemáticos, monumentos claves para la identidad franquista, probablemente seleccionados por el subsecretario de Educación Nacional, Luis Ortiz Muñoz, que se encargó de la organización de la visita en conexión con el departamento de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores. Entre otros muchos lugares de memoria, formaron parte del programa el Monasterio de El Escorial, construido por Felipe II y símbolo del pasado imperial; el castillo de la Mota, residencia de Isabel la Católica en Medina del Campo; las ruinas del alcázar de Toledo, presentado como símbolo de resistencia de los nacionales durante la Guerra Civil; la catedral de Granada con su capilla de los Reyes Católicos; La Alhambra y los jardines del Generalife, conectados con la Reconquista; el monasterio de La Rábida, asociado a la gesta de Cristóbal Colón o la basílica del Pilar de Zaragoza, símbolo de la hispanidad y lugar donde se custodiaban las banderas de las naciones americanas.

La religión era uno de los componentes sustanciales del mito de la hispanidad, ya que la fe católica unía a los distintos sectores del franquismo y el peronismo. Por ese motivo y debido al papel crucial que el padre Hernán Benítez tuvo en la organización del viaje, no es casual que la dama argentina participase en numerosos actos religiosos y diera pruebas visibles, a veces teatrales, de su fe. Misas, oraciones y visitas a capillas, conventos y monasterios formaron parte de la agenda diaria. Eva Duarte manifestó su devoción ante numerosas imágenes femeninas y recibió varios títulos religiosos: la medalla del Real Patronato y el título de Cofrade de Honor en Ávila, el título de Camarera de Honor de la Virgen de la Esperanza de la Macarena en Sevilla, el título de Hermana Mayor de la Archicofradía del Apóstol Santiago en Santiago de Compostela, entre ellos.

Los poderes municipales, las autoridades y entidades locales ofrecieron igualmente a la comitiva argentino-española recepciones, almuerzos y cenas de gala. Así, a su paso por las sucesivas ciudades se fueron produciendo las invitaciones de ayuntamientos y diputaciones. Además, convidaron a la comitiva la Capitanía General de Sevilla y la Escuela Naval de Marín. En contrapartida, uno de los días, el 14 de junio, tuvo lugar una recepción en la embajada argentina y esa noche Eva Duarte invitó en el hotel Ritz a una cena de gala con una lista de invitados coordinada por la embajada de su país.

Una buena parte de la población española estaba sumida durante la posguerra en el hambre y la pobreza (Rodríguez Barreira 2013), sin olvidar la falta de suministros propia de un período de autarquía. Sin embargo, la primera dama argentina y su séquito fueron alojados en palacios y hoteles distinguidos: el palacio del Conde de la Vega Grande de Guadalupe en Las Palmas de Gran Canaria, el palacio de El Pardo en Madrid, el hotel Alhambra Palace en Granada, el hotel Andalucía en Sevilla, el hotel Compostela en Santiago, el Pazo de Castrelos en Vigo, la residencia de la Cogullada en Zaragoza y el palacio de Pedralbes en Barcelona. Ese lujo no era visible solamente en los lugares de residencia, sino también en el vestuario muy meditado que Eva Duarte llevaba para cada momento del día, con sus correspondientes joyas y pieles –pese a las elevadas temperaturas del mes de junio–, elementos descritos con detalle en las crónicas de prensa.

Además del gobierno, el ejército y la iglesia, tuvieron un papel nada desdeñable en la visita las organizaciones dependientes de Falange Española Tradicionalista y de las JONS[11] (especialmente las centrales sindicales, la Obra Sindical Educación y Descanso, la Sección Femenina y el Frente de Juventudes) que participaron en las ceremonias, se ocuparon de la propaganda y fueron las encargadas de la movilización de las masas y de gestionar algunas actividades musicales tal y como más adelante se mostrará.

A lo largo de casi veinte días Eva Duarte fue la destinataria de numerosas ofrendas y homenajes por parte de ayuntamientos y diputaciones, entidades locales, organizaciones, gremios, obreros y estudiantes. Además de los habituales ramos de flores entregados en cada recepción la dama argentina recibió los más variados objetos de artesanía y productos industriales que finalmente serían fletados en un barco rumbo a Buenos Aires: productos típicos canarios, labores de artesanía castellanas, cortes de traje, perfumes, cerámica, labores sevillanas, productos industriales de Cataluña, pinturas, tapices y hasta “una reja artística de ocho toneladas de peso”.[12]

La esposa de Perón correspondió a su vez con ofrendas simbólicas o donativos. Cuando visitó la catedral de Granada depositó una corona de laurel en la tumba de los Reyes Católicos; impuso la Medalla del Mérito al Trabajo al director de la fábrica militar de pólvora; después de la visita a la Macarena hizo un donativo de 100.000 pesetas para la construcción de la capilla; en la catedral de Sevilla ofreció una corona de laurel sobre la tumba del rey san Fernando; durante la excursión a Huelva llevó flores a la estatua de Cristóbal Colón; en Zaragoza fue invitada por el obispo a orar en el camarín de la Virgen del Pilar, que llevaba el manto misionero bordado en oro y una corona con 15.000 piedras preciosas, y allí, “visiblemente emocionada”, se quitó los pendientes de brillantes que llevaba puestos y se los ofreció a la Virgen.[13]

Desde el punto de vista del peronismo el contacto con los trabajadores era importante, y su interés por los “descamisados” se hizo converger con la fuerza sindical de la Falange, de forma que en pancartas, en discursos radiados o a través de la prensa se intercambiaron saludos simbólicos entre los obreros de ambos países. Además de las visitas a algunas barriadas, el encuentro más directo de la dama argentina con los trabajadores se produjo en el Mercado Nacional de Artesanía, en la Exposición Nacional de Artes Decorativas y en la visita a la Escuela de Formación profesional Virgen de la Paloma (en la Dehesa de la Villa de Madrid) así como en la Fábrica Nacional de Pólvora y Explosivos de Fargue (Granada), en la fábrica de Tabacos de Sevilla, en las instituciones sociales de Cataluña y en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona. Junto al contacto con artesanos y obreros industriales de diversas regiones, también se preparó su acercamiento a los campesinos andaluces (en una finca de La Rinconada Eva Duarte se encargó de repartir simbólicamente los títulos de colonos por encargo del Instituto Nacional de Colonización) y a los marineros gallegos (en Vigo).

En su actuación pública como representante de Argentina –uno de los países más prósperos entre las veinte naciones de habla hispana que los ideólogos de la hispanidad consideraban hijas de la madre patria–, la llamada “dama de la esperanza”[14] actualizaba el mito de la hispanidad y se dijo que tendía un “arco iris”[15] entre Buenos Aires y Madrid. El pueblo español la asociaba a los barcos que venían de Argentina cargados de cereales y carne, pero, además, su imagen personal desencadenaba mucha curiosidad por la exhibición de todo aquello de lo que se carecía. Las pieles y joyas que paradójicamente llevaba la protectora de los descamisados así como las vistosas celebraciones preparadas en su honor se convirtieron en espectáculos fascinantes para muchos españoles. En los actos y recepciones se movía con soltura, sonreía, saludaba alzando el brazo (la mano un poco girada hacia dentro para diferenciarse del saludo fascista), presentaba sus discursos ante el micrófono con gran seguridad, recibía y hacía ofrendas, visitaba barrios humildes, se relacionaba con el público entusiasta, besaba a los niños, hablaba con los asistentes y hacía donativos aparentemente movida por un impulso humanitario.[16] La prensa recoge informaciones siempre positivas sobre sus actitudes y describe sus emociones citando algunas frases verdaderamente dramáticas como la que transcribió un diario tomada de su primer discurso en España: “Ante la Madre Patria no puedo hacer más que caer de rodillas y sollozar de emoción”.[17]

La música y la danza en los actos públicos y privados

Una vez descrito el contexto general del viaje, nos interesa observar el papel cumplido por la música y danza en las recepciones y ceremonias, en conexión con una línea de trabajo que se viene desarrollando desde hace años (véase Pérez Zalduondo 2012). Los espectáculos y fiestas indicados en el programa oficial son once: un concierto en Canarias;[18] exhibición folclórica, corrida goyesca y obra teatral del Siglo de Oro en Madrid; zambra gitana en Granada; fiesta andaluza en Sevilla; verbena gallega en Vigo; y fiesta de San Juan, comedia de Shakespeare con música y fiesta popular en Barcelona.

Sin embargo, la música y la danza no se vieron circunscritos a estos actos, sino que gozaron de una presencia casi continua a lo largo del viaje. Hasta donde la documentación consultada nos lo permite, detallaremos el uso de estos recursos para observar algunas facetas sonoras y visuales de una puesta en escena que alternaba convocatorias en lugares selectos y cerrados (palacios y hoteles) con otras efectuadas en edificios de carácter religioso (iglesias, monasterios y conventos), unos pocos enclaves asociados al espectáculo (teatros y plazas de toros), sedes de exposición (ferias de muestras), lugares de trabajo (fábricas y talleres) y, sobre todo, espacios al aire libre (aeropuertos, carreteras, calles, plazas públicas, jardines, y campamentos juveniles).

Los aspectos sonoros de la visita dependían de diversos dispositivos. Si partimos de un concepto de paisaje sonoro, que incluya todo tipo de ruidos y sonidos, no solo en su dimensión espacial y ecológica (Schafer 1968), sino también en aquella que enfatiza los territorios aurales y las formas de escucha (Thomson 2002), consideraremos con pleno derecho cañonazos de recibimiento, fuegos artificiales, tracas, repique de campanas, discursos amplificados por megafonía, vítores y gritos de rigor, clamores, ovaciones y aplausos de las multitudes. Algunas de esas manifestaciones iban acompañadas por gestos visuales, tales como la agitación de banderas y de pañuelos o el lanzamiento de flores. En un nivel más estrictamente musical y coreográfico, se observará que entre los actos de la agenda se espigaron interpretaciones de artistas individuales y agrupaciones colectivas, algunas compuestas por profesionales, otras por aficionados. Por lo demás, las manifestaciones que detallaremos a continuación hacen aflorar los distintos estratos de una realidad controlada –en los años de posguerra– por el Ejército, la Iglesia Católica, Falange y los poderes municipales.

La sonoridad de las entradas triunfales: himnos, cañones, campanas y sirenas

El primer elemento sonoro mencionado en las crónicas es el estruendo de los aviones de caza que escoltaron las naves aéreas de la comitiva argentina hasta su aterrizaje o las acompañaron en su despegue desde aeropuertos o aeródromos militares. Nos referimos, por ejemplo, a los 41 aviones que protegieron la nave en el trayecto hacia Barajas (Madrid)[19] o a las tres escuadrillas que formaron la escolta de honor en el despegue efectuado en el aeródromo de Tablada (Sevilla).[20] Aunque las formaciones fueran de escolta y no de ataque, ante la proximidad de los aviones de caza es posible que en 1947 una parte de la población rememorase los bombardeos y disparos vividos pocos años atrás en una situación bélica real.

Cuando la dignataria descendía por la escalerilla del avión y pisaba tierra o cuando su automóvil entraba en la ciudad, se disparaban veintiún cañonazos de recibimiento que solemnizaban la llegada de la esposa del presidente argentino, siempre acompañada por algún representante de los poderes españoles (el general Franco, su esposa o los diversos ministros que se fueron turnando). Hubo cañonazos o salvas de honor al llegar a los aeropuertos o aeródromos de Barajas, Sevilla y Zaragoza, en las entradas a Medina del Campo, Segovia y Sevilla, y en lugares clave del recorrido por las ciudades de Granada y Sevilla.[21] A menudo las campanas al vuelo se sumaban a los disparos o al ruido de tracas y cohetes, tal y como sucedió en la entrada a Las Palmas y también en Segovia, Granada, Sevilla, Huelva y Barcelona.[22] A esta sonoridad envolvente contribuyeron también en ocasiones las sirenas de fábricas y talleres (en Huelva y Zaragoza), o las de embarcaciones marineras concentradas ex profeso en el lugar (en La Rábida).[23]

Eva Duarte atravesaba las ciudades en automóvil descubierto o en carroza tirada por caballos, efectuando una marcha muy lenta que permitía las aclamaciones. Iba precedida o acompañada por motoristas, la Guardia Mora, la guardia municipal o cortejos de caballistas con muchachas a la grupa. Por ejemplo, se paseó por la ciudad de Granada en un coche tirado por dos troncos de caballos y escoltado por caballistas que vestían el típico traje corto andaluz,[24] y en una “carretela” cruzó la ciudad de Sevilla e hizo un trayecto cubierto en su totalidad por fuegos artificiales.[25] A su paso las jóvenes vestidas con el traje sevillano iban liberando palomas –en la prensa se calculó que se habían soltado 5.000–, un símbolo que venía como anillo al dedo para la “embajadora de la paz”,[26] a la vez que recibía una lluvia de flores desde los balcones como si de una procesión religiosa se tratara. En algunos de estos itinerarios se introdujeron ornamentos musicales: en el paseo por el barrio de Santa Cruz de Sevilla actuaron “grupos de campanilleros como en el siglo XVII” y “cantadores de flamenco”[27] que esperaban en las encrucijadas; el trayecto en coche descubierto por las calles de Zaragoza incluyó la intervención de numerosas rondallas y grupos de cantadores de jota mientras las muchachas de la Sección Femenina también arrojaban flores a la visitante.[28]

Siguiendo la tradición de las entradas triunfales, la comitiva pasaba a menudo bajo arcos dispuestos en los puntos de ingreso y salida de la ciudad o dentro de un recinto amplio (en la fábrica de Fargue había un gran arco con los escudos de los dos países y la inscripción “Viva Argentina”).[29] A lo largo del recorrido se hacían a menudo “calles de honor”: los afiliados al Frente de Juventudes con su uniforme, las jóvenes vestidas con los trajes regionales, niños y niñas de los colegios, las milicias universitarias o el “pueblo” se ubicaban a ambos lados de las carreteras o de las calles, llenando un trayecto que podía extenderse varios kilómetros.

Los espacios dispuestos para los actos estaban siempre llenos de banderas de los países que se hermanaban, así como abundantes gallardetes, colgaduras o farolillos con los colores simbólicos de ambas naciones. En los recibimientos nocturnos se preparaba, además, un cuidadoso despliegue de luces y se solicitaba a los comerciantes que dejaran encendidos sus escaparates. El suelo presentaba alfombras heráldicas de flores (Las Palmas, Vigo) o grandes escudos con elementos de ambos países realizados con arena (en la plaza de toros de Las Ventas), serrín (Plaza del Generalísimo en Toledo) o polvo de mármol con banderas pintadas (en el campo de tiro de la fábrica de Fargue en Granada). A la vez que se disparaban fuegos artificiales, en Sevilla se quemaron dos monumentales escudos colocados en la puerta de Jerez.[30]

En cada parada o acto el ejército rendía honores con el sonido de cornetas y tambores y la banda de música militar interpretaba los himnos nacionales de Argentina y España. Estos himnos eran el equivalente a la visualidad de los escudos y las banderas o cintas enlazadas y se repitieron cada vez que las tropas rendían honores o la comitiva era despedida. Por eso son, sin duda, los elementos musicales más nombrados en las descripciones de los actos y aparecen en los comunicados en no menos de 35 ocasiones. Sin embargo, la interpretación de los himnos no era competencia exclusiva del ejército ya que también fueron ejecutados por entidades no militares: la banda del Frente de Juventudes (en un campamento), el órgano (en la entrada a los templos), la orquesta (en las funciones teatrales), la banda municipal (en fiestas y convites) e incluso un carillón de trece campanas (en la Diputación de Barcelona) como más adelante se detallará.

Música religiosa y popular: orar a los pies de las vírgenes y del apóstol Santiago

Del mismo modo, la entrada en los templos se ejecutaba solemnemente. A la catedral de Las Palmas entró Eva Duarte bajo palio, con el clero catedralicio portando las varas, el ministro de Asuntos Exteriores Alberto Martín Artajo a su derecha y el prelado a su izquierda, mientras el organista tocaba la tradicional Marcha del Príncipe.[31] También bajo palio, ingresó en la basílica de El Escorial, en la del Pilar en Zaragoza, en la catedral de Barcelona y en la basílica de Montserrat, con el fondo de los himnos nacionales en el timbre de los correspondientes órganos.

En los actos celebrados al interior de los recintos sagrados se emplearon algunas otras piezas musicales. El primer domingo, treinta voces de la Schola Cantorum del Seminario y la capilla catedralicia de Las Palmas con veinticinco profesores de orquesta interpretaron fragmentos de música religiosa bajo la dirección de Lorenzo Salazar.[32] La Salve fue cantada en el interior de los templos de Ávila, Granada (por la Schola Cantorum), Santiago, Sevilla y Zaragoza (donde las dos capillas unidas interpretaron la del maestro Arciniega). El Te Deum sonó en la catedral de Granada poco antes de que Eva Duarte depositase una corona de laurel[33] en la tumba de los Reyes Católicos y en la catedral de Barcelona volvió a sonar nuevamente el himno asociado a la acción de gracias, esta vez compuesto por el maestro Sancho Marraco.[34] Finalmente, la comunidad del monasterio de Montserrat además de la acostumbrada Salve ofreció unas Vísperas y la Escolanía se distinguió con un repertorio histórico de marca local: cantó el Virolai[35] y, algo más tarde en el salón episcopal, la Cantiga a la Virgen de Montserrat de Alfonso X el Sabio.[36]

En una sociedad orgánicamente articulada por el nacionalcatolicismo, la música religiosa se extendía también fuera de los templos. Tras el saludo de la Fortaleza con los flechas de las Falanges Juveniles de Franco estratégicamente ubicados en las almenas del castillo de La Mota, las alumnas de la Escuela de Mandos de la Sección Femenina esperaban en formación en el patio para cantar, ante Eva Duarte, Pilar Primo de Rivera y el marqués de Lozoya, una “salutación medieval”.[37] Esta pieza coral fue interpretada solo por mujeres –probablemente bajo la supervisión de Rafael Benedito, asesor musical de la Sección Femenina– y, según la prensa, su texto en latín invocaba a Jesucristo, a Santiago, a santa Rosa, a san Juan y san Francisco, “impetrando protección y apoyo divino para las guías de la Argentina y de la madre Patria hispana”.[38]

Incluso en la Exposición de Artes Decorativas e Industriales instalada en el madrileño palacio del parque del Retiro hubo un momento para poner en escena la emoción de la fe. Eva Duarte, que iba acompañada por Carmen Polo de Franco, se interesó por la sección de arte sacro en la que se exhibía el paso auténtico de la Virgen de la Esperanza de la Macarena, bien engalanado con flores y cirios encendidos. Al detenerse las señoras en esa nave “fueron interpretadas por medio de altavoces, unas bellísimas saetas, que impresionaron gratamente a la primera dama argentina”.[39]

Otras manifestaciones con participación popular tuvieron lugar en Galicia y en Zaragoza. La entronización de la Virgen de Luján, patrona de Buenos Aires, fue realzada el día 19 con una procesión que condujo la imagen desde el Ayuntamiento hasta la catedral de Santiago de Compostela a los acordes de la Banda Municipal y, al finalizar la ceremonia religiosa y después de evocar con las chirimías el antiguo canto de los peregrinos, los fieles entonaron el Himno del Apóstol Santiago.[40] De igual modo, en la misa de campaña celebrada en la Escuela Naval de Marín participantes e invitados a la ceremonia militar de jura de bandera cantaron juntos la Salve marinera.[41] Por último, el día 21 al salir de la basílica que custodiaba las banderas de los países hispanoamericanos la multitud interpretó el Himno a la Virgen del Pilar.[42]

Cantos y danzas tradicionales coordinados por las organizaciones falangistas

Un variado repertorio de canciones y danzas tradicionales se fue espigando en numerosos homenajes en vivo. Durante el período franquista las jóvenes ataviadas con los trajes regionales ejercieron a menudo como representación femenina de la España rural, de la nación-pueblo, o de los diversos territorios y su adhesión al régimen (Casero 2000; Ortiz 2012; Martínez del Fresno 2013). A lo largo del viaje, las muchachas vestidas con trajes típicos estuvieron presentes, por ejemplo, en el aeropuerto de Barajas, aplaudiendo y haciendo “flamear sus manteletas y pañolones”,[43] en el atrio del Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila enfrentadas a una sección masculina de la centuria Argentina,[44] y durante el recorrido por la ciudad de Sevilla formando dos apretadas filas.[45]

Del mismo modo que los representantes de gremios y artesanos entregaron a Eva Duarte los objetos más diversos, los grupos regionales le fueron ofreciendo canciones y danzas. Hubo actuaciones de grupos tradicionales en Las Palmas, Madrid (procedentes de varias provincias), Toledo, Sevilla, Santiago de Compostela, Vigo y Barcelona. La coordinación de estos espectáculos dependía del partido único que, dentro de la biopolítica franquista de los años cuarenta (véase Cayuela 2009), controlaba a los trabajadores a través de los sindicatos verticales y también sus espacios de ocio con la obra sindical de Educación y Descanso, así como la formación segregada de la infancia y juventud a través del Frente de Juventudes y la Sección Femenina.

La ofrenda de cantos y danzas a la esposa de Perón comenzó en Villa Cisneros, donde, a pesar de la hora tardía de llegada, “agrupaciones moras improvisaron festejos en su honor”.[46] En el aeropuerto de Gando, después de visitar la ciudad de Las Palmas, un cortejo de muchachas vestidas con el traje típico de cada isla le fue entregando obsequios artesanales mientras los cuadros regionales interpretaban cantos y danzas folclóricas.[47] Unos días más tarde Eva Duarte haría llegar al director de los grupos un donativo de mil pesos argentinos dirigido a los “obreros que, curtidos en el trabajo, la [sic] habían regalado la delicia espiritual de unas isas y unas folías canarias”.[48]

En el capítulo de la cultura tradicional hay que destacar la magnitud de los dos grandes festivales celebrados en plazas públicas de Madrid y Barcelona. El primero se hizo en la plaza Mayor de la capital el día 10 de junio por la noche. Se trataba del homenaje que las provincias españolas rendían a Eva Duarte, un acto muy significativo al que dedicaremos un estudio específico en otro lugar. Para nuestro propósito de reconstruir aquí el programa completo de la visita baste decir que la comitiva argentina y las autoridades españolas asistieron a una larguísima sesión –a cargo de la Masa Coral de Madrid, dirigida por Rafael Benedito, trece grupos de la Sección Femenina y cuatro conjuntos de Educación y Descanso– que se prolongó desde las once de la noche y hasta casi las tres de la madrugada. Tapices y banderas españolas y argentinas adornaban los balcones, y la iluminación resaltaba el escenario de forma que la plaza Mayor se convirtió en una especie de teatro monumental con capacidad para más de 35.000 personas.[49] Frente al tablado había una tribuna con sitiales para Eva Duarte, el jefe del Estado español y Carmen Polo de Franco, que presenciaron el festival en compañía del ministro de Asuntos Exteriores y otras autoridades. Los grupos de canto y danza (la mayoría compuestos por mujeres, y solo los de Educación y Descanso con danzantes de ambos sexos) venían de quince provincias, pero la representación nacional se hizo extensiva mediante la ofrenda a la primera dama argentina de un traje típico de cada una de las cincuenta provincias españolas y, según señalan algunas fuentes, uno más procedente de Marruecos.[50]

Figura2 

Figura 2 / Ofrenda de trajes y aderezos en Madrid. A la izquierda de Eva Duarte, Francisco Franco y su esposa. A su derecha, el ministro de Asuntos Exteriores. Archivo General de la Administración (Madrid), Cultura, AGA (03)37 F/04417, sobre 06, “Ofrenda de trajes a la Sra. De Perón en la Fiesta de la Plaza Mayor”, Fotos de Ortiz y Vallmtijana.

También en Segovia se había previsto una exhibición de danzas el día 11, aunque la comitiva llegó con retraso y el programa no pudo desarrollarse adecuadamente. En todo caso, grupos de danzantes de la Residencia provincial y del Frente de Juventudes de Armuña interpretaron danzas típicas para entretener a la muchedumbre que esperaba.[51] En Toledo se hizo un simulacro de boda con vecinos de Lagartera ataviados a la manera típica y se interpretó el tradicional baile de la manzana al son de la guitarra. Después, grupos de danzas de la Sección Femenina de los pueblos de Real de San Vicente, Madridejos y Navalmorcuende ejecutaron bailes típicos de esas localidades. Esta exhibición de Coros y Danzas típicas tuvo lugar en la plaza del Generalísimo, en cuyo suelo se había pintado un escudo con los colores nacionales de Argentina y España, y fue contemplada por Eva Duarte desde el balcón del Ayuntamiento toledano.[52]

El día 19, la Masa Coral Gallega de Educación y Descanso se acercó al Hotel Compostela de Santiago para interpretar canciones regionales en honor de la visitante y los grupos de la Sección Femenina de La Coruña y Santiago le ofrecieron, en el mismo lugar, danzas y canciones folclóricas.[53] Desde las terrazas del Club Náutico de Vigo[54] la invitada contempló los fuegos artificiales, los bailes y los cantos regionales que componían el programa de la “verbena folión” popular organizada en su honor el día 20, [55] con varias bandas de música y un programa a cargo del grupo mixto de Coros y Danzas de la Sección Femenina de Vigo, Cangas y Moañas, y los coros gallegos Cantigas da Terra de Coruña.[56] Ya se ha mencionado que en Zaragoza las rondallas y los cantadores de jota se distribuyeron por las calles.

Por último, en Barcelona, además de pasearse por la ciudad en la fiesta de San Juan el día 23, el 24 la primera dama argentina presenció en los Jardines del Palacio de Pedralbes la actuación de un grupo de danza de la Sección Femenina de Barcelona y, por la noche, desde los balcones de la Sala San Jorge de la Diputación, asistió a la segunda parte de la fiesta celebrada en la plaza de San Jaime.[57] Así como el homenaje folclórico de Madrid se cerró con un número colectivo titulado “Triunfo de la danza española”, el festival de Barcelona culminó con una Marinada cantada conjuntamente por las cinco agrupaciones corales de la Obra Sindical Educación y Descanso que habían participado en la fiesta popular.[58]

 Figura3

Figura 3 / Fiesta folclórica en Barcelona. Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (03)37 F/04417, sobre 08, “Barcelona - Fiesta en honor de la Sra. Perón - Aspectos de la plaza S. Jaime”, Foto de Mutgé.

Cenas de gala “amenizadas”, coplas, variedades y fiestas

La primera fiesta privada fue ofrecida por el jefe del Estado en el palacio de El Pardo el 9 de junio, el mismo día de la imposición de la Gran Cruz de Isabel la Católica, con asistencia del Gobierno en pleno y las altas jerarquías españolas. La invitación impresa de la fiesta nocturna presenta tanto el menú gastronómico como el musical, que suponemos corrió a cargo de una orquesta. Se mencionan en él fragmentos extraídos de zarzuelas –el Intermedio de El baile de Luis Alonso de Jiménez; selección de El puñao de rosas de Chapí; Bohemios de Vives; y La alegría de la huerta de Chueca– junto a piezas instrumentales en origen como Sevilla de Albéniz y El amor brujo de Falla.[59] No sabemos si Meus amores de Baldomir, una melodía de la que existen versiones tanto vocales como pianísticas y corales, fue elegida para responder a algún deseo del Caudillo, de origen gallego, o por su letra sobre la añoranza de la tierra y los seres queridos.

Una vez terminada la cena, actuaron en la velada artística de El Pardo artistas de la copla como Carmen Sevilla, Lola Flores, Tita Gracia, Juanita Reina y Manolo Caracol, bajo la dirección del maestro Quiroga (Manuel López Quiroga).[60] La fiesta prosiguió con un animado baile que se prolongó hasta bien avanzada la noche (Francisco Franco y su esposa se retiraron a las dos y media de la madrugada). Nada se especifica en la prensa ni en los comunicados oficiales sobre el repertorio ejecutado en él.

La segunda invitación corrió a cargo del Ayuntamiento de Madrid. En la tarde del día 12 había tenido lugar en la plaza de toros de Las Ventas una corrida goyesca, con guitarras y bandurrias como fondo musical al paseo de majos y majas ricamente vestidos que recorrieron el ruedo seguidos por caballistas vestidos de manolos y varias calesas ocupadas por señoras vestidas a la moda goyesca.[61] Por la noche, Eva Duarte asistió a la segunda invitación de gala, esta para 119 comensales, celebrada en el Gran salón de Tapices del Ayuntamiento. Aquí fue la Banda Municipal de Madrid, ubicada en el patio de Cisneros y dirigida por Martín Domingo, la encargada de amenizar la cena con fragmentos de zarzuela.[62] Al día siguiente el Ayuntamiento de Madrid organizó una fiesta nocturna en los jardines del Buen Retiro a la que asistieron 1.200 personas. Esta tuvo lugar al aire libre con un tablado para las actuaciones musicales y coreográficas –“atracciones” es el término empleado en ABC– de Manuela del Río y Rafael de Granada; Conchita Panadés y Vicente Simón; el guitarrista Granados; Matilde Vázquez y José Martín; María Teresa Pelló; Rafael Somoza y Manuel Alares; Carmen Morell, Pepe Blanco y El Niño de la Isla a la guitarra; el maestro Manuel Reñones Gago al piano; y el maestro Agustín Moreno Pavón al frente de la orquesta que recibió a las ilustres personalidades con los himnos nacionales.[63] Participó de nuevo en la fiesta la Banda Municipal de Madrid tocando después de las actuaciones, mientras se servía una cena fría.[64] Un diario menciona algunos nombres de compositores que formaron parte del programa –Jiménez, Halffter, Moreno Torroba, Falla, Chapí, Chueca y Serrano– sin precisar en este caso los títulos de las obras.[65]

Con el fin de corresponder a las anteriores invitaciones, el día 14 de junio la embajada argentina organizó una tercera cena de gala ofrecida por Eva Duarte a su Excelencia el jefe del Estado y las primeras autoridades del país en el Hotel Ritz. La orquesta del establecimiento, dirigida por Carlos Reñe, hizo sonar los esperados himnos nacionales a la llegada del general Franco y la esposa del presidente argentino, y adornó luego la cena con el acostumbrado programa de música española: Sevilla de Albéniz, La verbena de la Paloma de Bretón, Quinta danza (andaluza) de Granados, La Revoltosa de Chapí, Córdoba de Albéniz y “Danza del fuego” de El Amor Brujo de Falla. Después, en el Salón Felipe IV del lujoso hotel madrileño hubo una recepción, con “escogido programa de variedades interpretado por destacados artistas, que fueron muy aplaudidos”[66] y, para terminar, una segunda actuación de la tuna estudiantil, dirigida por el estudiante Cervino Sentís, que por la mañana había tocado para la señora de Perón en los actos de la Ciudad Universitaria y quiso comparecer de nuevo para despedirla.[67]

Durante la excursión a Andalucía se organizaron otras fiestas, la primera de las cuales tuvo lugar en Granada. En ausencia de Antonio Gallego Burín, que estaba enfermo, el alcalde en funciones recibió a la primera dama argentina. Después de la cena de gala ofrecida por el Ayuntamiento granadino, la comitiva se dirigió a La Alhambra. En compañía de los representantes municipales, Eva Duarte visitó el alcázar árabe iluminado con luz lunar, y las Torres. La música se incorporó a la experiencia cuando al pasar la comitiva a los jardines de Lindaraja el pianista Leopoldo Querol interpretó Granada de Albéniz y otras piezas españolas desde el palacio de Comares, y en el Patio de los Leones un conjunto típico de cuerda pulsada (ligado a Ángel Barrios tal y como detalla la información oficial)[68] hizo sonar composiciones populares. Pasada la medianoche dio comienzo la fiesta anunciada en los jardines de El Partal con la interpretación de los himnos nacionales de Argentina y España. Algunos bailarines del Liceo de Barcelona que se encontraban en Granada con motivo de las fiestas del Corpus Christi interpretaron “con una nutrida orquesta”[69] fragmentos de El Amor brujo. A continuación, hubo una zambra en el mismo espacio al aire libre, en la que participaron numerosas gitanas del Sacro Monte y Lola Medina. La fiesta se prolongó hasta las tres de la madrugada.

Otra celebración de iniciativa municipal tuvo lugar en Sevilla. La cena de gala se desarrolló en el Palacio Mudéjar, desde donde Eva Duarte, en compañía de Pedro Radío, embajador de su país en España, presidió la Gran Fiesta Andaluza organizada en su honor. Para ello se dispusieron en la plaza de América dos grandes tablados en los que actuaron ininterrumpidamente sendos cuadros flamencos con sus “orquestas”[70] (a notar que en esa época las agencias de prensa oficiales hablaban del flamenco como folclore andaluz)[71] con la participación de quinientas parejas de bellas muchachas bailando sevillanas y otros repertorios.[72] Por su parte, la Delegación Provincial de Sindicatos promovió también en Sevilla, el día 16, una verbena de carácter popular, que se inició a las doce de la noche y tuvo lugar en la Alameda de Hércules espléndidamente iluminada.[73] En los jardines del Alcázar hubo aún una tercera fiesta flamenca el día 17, seguida de una cena fría.[74]

Zaragoza tuvo también el correspondiente banquete de gala en el Palacio de la Lonja, amenizado por un “doble sexteto” cuyo repertorio no se precisa. Y el día 22, tras la cena de gala que ofreció el Ayuntamiento de Barcelona, la comitiva hispano-argentina se desplazó al Parque de Montjuich para la representación de la comedia El sueño de una noche de verano de Shakespeare por la compañía del Teatro Español, en la versión de Nicolás González Ruiz, con coreografía de José Luis de Udaeta y música del maestro Manuel Parada –sobre motivos de Mendelssohn– interpretada por “una nutrida orquesta de cámara”.[75] Junto a Eva Duarte se encontraban Carmen Polo de Franco y su hija así como los ministros del Aire, de Industria y Comercio, y del Trabajo.[76]

Por último, podemos ofrecer datos sobre la parte musical de la cena ofrecida por la Diputación de Barcelona el 24 de junio en el patio de los Naranjos. Como de costumbre, se contó con una orquestina para amenizar el convite, que esta vez interpretó valses diversos (de Lehar y Strauss), música española (de Falla, Granados y Albéniz), y también piezas argentinas (los tangos Pampa mía y La Comparsita [sic]), un repertorio que se mencionaba por primera vez en la prensa desde el inicio del viaje[77] aunque probablemente hubiera sido ya interpretado en otras fiestas con anterioridad. Cumpliendo el juego de las ofrendas, además de los himnos nacionales, las trece campanas del carillón de la Diputación hicieron sonar música argentina y catalana: la prensa nombra en particular el tango-canción Apasionadamente de Canaro y una canción de cuna titulada El noi de la mare.[78]

Movilizaciones políticas y sindicales

Hemos reservado para el último subapartado los actos de claro signo político o directamente relacionados con las organizaciones sindicales. En este capítulo cabe destacar el momento significativo de la interpretación del himno falangista en la plaza de Oriente por la multitud que el 9 de junio asistía, desde fuera del palacio, a la imposición de la Cruz de Isabel la Católica. Terminada la solemne ceremonia, Eva Duarte y Francisco Franco salieron al balcón para saludar a la multitud y en ese momento la prensa relata que los 500.000 asistentes congregados en la plaza entonaron juntos el Cara al sol,[79] reafirmando “la adhesión ferviente al Caudillo y el firme propósito de lograr la total victoria de la Revolución Nacional”.[80] El Cara al sol era el himno por excelencia del partido totalitario y la reacción no se hizo esperar: al cabo de pocos días la prensa extranjera señaló que la esposa de Perón había venido a España a crear un nuevo Eje Madrid-Buenos Aires y ella respondió a través de uno de sus discursos.[81] Con la tónica habitual de despolitizar los actos de cara al extranjero, el Ministerio de Asuntos Exteriores envió a todas las misiones un mensaje para que se difundiera en los medios diplomáticos que el viaje no tenía otro significado que la afirmación de la amistad entre España y Argentina.[82]

El mismo himno falangista se interpretó en otro contexto formativo. El 10 Eva Duarte visitó, en compañía del ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, y del Delegado Nacional del Frente de Juventudes, el Campamento nacional de Santa María, donde se concentraban flechas y cadetes, setecientos acampados y cien alumnos de la Academia Nacional de Mandos de Instructores José Antonio. La Banda del Campamento interpretó los himnos nacionales argentino y español,[83] y en aquella “ciudad de lona” cientos de voces de jóvenes falangistas cantaron el Cara al sol e interpretaron “canciones a Franco y a la España eterna; a la Hispanidad y a la Argentina Hermana”.[84] Además, los jóvenes ofrecieron exhibiciones de esgrima, gimnasia, atletismo y teatro de guiñol, e hicieron a la visitante una “calle de honor”. El campamento fue bautizado con el nombre de “Santa María del Buen Aire” en honor de la capital argentina.

Junto a estos dos momentos de fuerte impronta falangista, conviene no olvidar que todas las actividades relacionadas con los espectáculos de Coros y Danzas de Educación y Descanso y la Sección Femenina también dependían de organizaciones del partido, como ya se ha dicho. No obstante, debemos destacar aún un detalle que no es baladí: la capacidad de movilización desplegada por las centrales sindicales en las convocatorias dirigidas específicamente a “productores”, artesanos y obreros.

Las recepciones multitudinarias a Eva Duarte estuvieron siempre previstas y fueron cuidadosamente organizadas. Como en otros aspectos de la vida cotidiana, la movilización estaba lejos de ser espontánea y formaba parte de la estrategia de captación de las masas (Molinero 2005). Tanto los alcaldes como las jerarquías falangistas de las centrales sindicales publicaban las convocatorias en la radio y en la prensa, ordenaban días de vacaciones escolares, así como el cierre de comercios y negocios en el horario cuya afluencia de público convenía reforzar. En definitiva, se obligaba a los empresarios a dar horas libres a los trabajadores para que acudieran a los actos. Pese a estos procedimientos de coerción, las cifras de asistentes –en estimación sin duda “hinchada” por parte de los organizadores–[85] dan idea del valor concedido al respaldo de las muchedumbres, un respaldo que no se dirigía solo a la visitante argentina o a la celebración de la alianza entre los dos países, sino, sobre todo, al denostado régimen dictatorial. En cualquier caso, la sonoridad de vítores a Franco y a Perón, a España y a Argentina, ovaciones y aplausos de multitudes, de ser tan entusiastas como la prensa afirma, debían de producir un ruido atronador.

En la concentración sindical de mayor afluencia, celebrada en la Institución Virgen de la Paloma de Madrid cabe destacar la actuación de la Coral minera de Almadén, una entidad emblemática que había sido premiada en un reciente concurso folclórico.[86] Como símbolo característico de la política cultural de Educación y Descanso –similar en muchos aspectos a la Opera Nazionale Dopolavoro fascista y a la organización Kraft durch Freude nazi– ochenta trabajadores del famoso yacimiento de mercurio interpretaron para la comitiva hispano-argentina el Himno de los mineros con su mono de trabajo, su casco y sus “carburos”.[87] Después de varios discursos y de la entrega de folletos explicativos sobre la Obra Sindical, el mismo coro interpretó canciones españolas bajo la dirección de Heliodoro Cardeñosa González.[88] Entre los cien mil asistentes al acto,[89] se leía en una de las pancartas el lema “Los obreros de Franco saludan a los descamisados de Perón”.[90] En el estrado levantado en el campo de deportes sonaron también masivamente los Himnos de las centurias.[91]

El día 16 Eva Duarte visitó la Fábrica Nacional de Pólvora y Explosivos de Fargue en Granada,[92] donde fue aclamada por dos mil obreros y una Banda de música hizo sonar los himnos nacionales. Al día siguiente las cigarreras sevillanas le rindieron homenaje tras la interpretación de los himnos a la entrada de la fábrica y después la primera dama argentina asistió, en la finca de las Torres del Instituto nacional de Colonización, a una concentración campesina con discurso del ministro de Agricultura y el encargo de entregar ella misma más de dos mil títulos de colono a los labradores.[93]

En Vigo, unos días más tarde se organizó otra concentración, esta marinera, en la Casa del Pescador. En este lugar, algunas niñas de las escuelas de la Fundación recitaron poesías e interpretaron canciones gallegas y más tarde los productores interpretaron varios himnos.[94] Por último, el homenaje de los trabajadores industriales de Barcelona, celebrado el día 23 en el palacio Nacional de Montjuich, incluyó la interpretación de un grupo de marinos mercantes procedentes de Argentina que cantaron ante el micrófono el himno nacional de aquel país.[95]

Conclusiones

A través de la descripción de las páginas anteriores hemos tratado de reflejar el uso de la música y la danza en los agasajos a Eva Duarte, así como en las ceremonias de hermanamiento entre los dos países. Suponíamos que un recorrido en detalle aumentaría la visibilidad de la música y la danza respecto al primer programa oficial y, en efecto, hemos podido constatar un elevado número de intervenciones musicales y coreográficas en el conjunto de actos políticos, religiosos, espectaculares y festivos.

En primer lugar, llama la atención la ausencia de composiciones nuevas, que podrían haber sido encargadas para determinadas ceremonias, aunque su ausencia es comprensible dada la premura con que se organizaron los actos. Da la impresión de que al disponer solo de unas semanas para los preparativos –a finales de abril aún no se habían cerrado en firme las fechas de la visita– se eligieron los espectáculos que ya estaban programados en cada ciudad o eran fáciles de organizar con elementos locales. Es evidente que algunos de los dispositivos sonoros empleados en 1947 forman parte de una larga historia. Echar las campanas al vuelo era y es un signo de júbilo, una llamada a la celebración colectiva, y aunque estas señales sonoras partieran de lo alto de catedrales y templos, su uso como medio de llamar a la población o de dar avisos cumplía tradicionalmente una función no solo religiosa sino también cívica. Por supuesto, también la escolta de aviones de caza y las salvas de honor se siguen empleando en la actualidad como forma de recibir a los altos dignatarios. En cualquier caso, a través de su presencia sonora y del movimiento sincronizado de los desfiles, el Ejército del Aire y el de Tierra hacían perceptible su fuerza mostrando la coordinación y la disciplina como valores fundamentales para el franquismo y no deja de ser interesante advertir la simultaneidad de los tres dispositivos sonoros en las ceremonias de honor –cañonazos, himnos nacionales y campanas al vuelo– como forma de fundir elementos dispares en una especie de “cuerpo místico” del franquismo, dentro del cual el ejército, la iglesia y el gobierno formaban parte de una entidad indivisible tal y como se ha señalado en relación con otros aspectos neobarrocos de la política y los discursos del régimen (Morcillo 2015, 23-48).

La agenda preparada para la comitiva argentina incluyó, como se ha mencionado, la visita a destacados lugares de memoria, con explicaciones históricas proporcionadas oralmente por acompañantes ilustrados (José Ibáñez Martín, ministro de Educación Nacional; el director general de Bellas Artes, marqués de Lozoya; y el subsecretario de Educación Popular, Luis Ortiz, entre otros) a cuya erudición es probable que Eva Duarte no prestase toda la atención esperada. Paralelamente numerosos regalos repetían hasta la saciedad imágenes alusivas a los episodios históricos que venían a articular una especie de nacionalcatolicismo e hispanismo “banales” (Billig 1995), con efigies de los Reyes Católicos, rendiciones de Granada, naves de Colón y otras imágenes semejantes plasmadas en los soportes más diversos (tallas, bordados, pinturas, repujados, etc.) como resultado de trabajos artesanales. La música histórica que se sumó a esas dos formas de celebrar el pasado (la visita solemne a los monumentos y la multiplicación de imágenes emblemáticas en objetos cotidianos y de adorno) consistió en la “salutación medieval” ofrecida en el castillo de Medina del Campo –un cántico que ya se había empleado en las dos concentraciones nacionales de la Sección Femenina celebradas en 1939 y 1944–, en la elección de la cantiga de Alfonso X el Sabio y del Virolai del siglo XIV en Montserrat, así como el recuerdo de una tradición del siglo XVII traída a colación a propósito de los campanilleros del sevillano barrio de Santa Cruz, tradicionalmente encargados de despertar a los vecinos humildes para rezar el rosario de la madrugada, y por lo tanto conectados con una forma de religiosidad popular propia del barroco misional.

Queda claro que en la escenificación los símbolos políticos más evidentes eran los escudos, las banderas y los himnos nacionales, empleados en un contexto festivo, con aclamaciones de entrada triunfal y rendimiento de honores militares a la representante del gobierno argentino. Resultaba, sin embargo, discordante para el contexto nacionalcatólico que esos honores se rindiesen a una mujer, porque esto entraba en flagrante contradicción con el estatus subalterno que el sector femenino de la población tenía en la España franquista (Nielfa Cristóbal 2003). Este viaje creó, de hecho, una fisura respecto al modelo oficial porque, aunque se insistiera en una serie de metonimias –según las cuales Eva Duarte representaba a su marido y este a un país próspero, y su país a un continente que permitiría expandir las alianzas de España–, no deja de percibirse en la prensa la preocupación por justificar la excepcionalidad del hecho.

Una cosa era la acostumbrada imaginería femenina del pueblo y la tierra (sobre representaciones franquistas que combinan género y nación véase Blasco Herranz 2014) y otra bien distinta convertir en cabeza visible de la hispanidad a una mujer, rubia y joven, que además habló del “feminismo victorioso” en uno de sus discursos.[96] La tensión fue resuelta en una triple dirección. Por una parte, se comparó a Eva Duarte con Isabel la Católica, una identificación que se hizo patente desde la entrega solemne de la condecoración al inicio del viaje y en artículos de prensa que se refirieron al “retorno de Isabel”.[97] En segundo lugar, se escenificó a menudo la oración de la primera dama argentina a los pies de las vírgenes con las que fue presentada en relaciones especulares: por ejemplo, se publicaron fotografías suyas con lágrimas parecidas a las de la Macarena[98] y se relató el ya citado ofrecimiento de sus pendientes de brillantes a la imagen del Pilar, lujosamente coronada; en su entrada a Sevilla se le lanzaron flores desde los balcones tal y como se hacía con las imágenes religiosas en ciertas procesiones. La tercera dirección consistió en subrayar la humanidad de Eva Duarte como protectora de los trabajadores, defensora de la justicia social, generosa con los humildes, “Dama de la Esperanza” o “del Arco Iris” (la suelta de miles de palomas en Sevilla incidía en este simbolismo pacificador).[99] De estas tres formas la imagen de la esposa del presidente argentino se releía alegóricamente como reina fundadora, madre protectora y embajadora de la paz.

En conexión con lo antedicho los dos géneros musicales más repetidos en el ámbito religioso tenían su razón de ser: la Salve, tantas veces rezada y cantada, era precisamente la oración dirigida a la Virgen, y el Te Deum –pieza habitual en las celebraciones del Día del Caudillo, cada 1º de octubre– era el himno con que los reyes (en este caso, la reina reencarnada) daban las gracias por la batalla ganada. Ninguno de esos gestos era gratuito en contacto con la hispanidad entendida desde España como fortalecimiento de alianzas basadas en la religión, la historia y la lengua comunes –a menudo en los textos periodísticos se menciona además la sangre común–, con la aspiración de que la madre Patria apareciese como reserva espiritual y católica para el mundo.

Se ha visto que en el trasvase frecuente de competencias entre ejército, iglesia y gobierno, los organistas no tuvieron inconveniente en hacer sonar los himnos nacionales en las entradas bajo palio a las catedrales y basílicas. La fuerza de otros himnos falangistas (Cara al sol; Himnos de las centurias) o religiosos (Himno del Apóstol Santiago; Himno del Pilar; Salve marinera) estaba en su gran carga simbólica pero también en su dimensión gregaria, al verse interpretados por cientos o miles de voces que parecían fundirse en un mismo ideal. Sabemos hoy –y lo sabían bien los fascismos– que el efecto de la música y el movimiento coordinado en multitud mueve las emociones (McNeill 1995; Rousier 2003). En todo caso, no deja de ser interesante observar cómo durante el viaje de la esposa de Perón se solapan contenidos políticos e históricos, falangistas y nacionalcatólicos; así, tras la imposición de la Gran Cruz de Isabel la Católica la masa concentrada en el exterior del palacio de Oriente interpreta el himno falangista por excelencia, y en Santiago de Compostela, la ceremonia de entronización de la Virgen de Luján se cierra con la interpretación, por parte de los asistentes, del Himno del Apóstol Santiago, patrono de una fiesta religiosa y nacional de carácter heroico e imperialista debido a los valores bélicos del santo guerrero (Box 2010, 203). Por último, en Zaragoza, el canto multitudinario del Himno del Pilar remata la celebración de la hispanidad efectuada en la basílica donde se custodiaban las banderas de aquellos países americanos que desde décadas atrás venían celebrando cada 12 de octubre el Día de la Raza o Día de la Hispanidad, una hispanidad releída bajo el régimen de Franco como conquista y evangelización del continente americano.

A juzgar por los testimonios de la prensa, la representación de la alianza entre los dos países tuvo a menudo una expresión prioritariamente visual: banderas, gallardetes, cintas o escudos pintados ofrecían continuamente a los asistentes la combinación de los colores nacionales (rojo y amarillo para España; blanco y azul para Argentina); los grandes escudos perfilados en el suelo de las plazas mezclaban elementos de ambas naciones. En ese sentido, la interpretación sucesiva del himno español y del argentino era, como ya se ha dicho, la manifestación musical por excelencia del hermanamiento político. No parece que se diseñara otro tipo de diálogo o intercambio musical, salvo en lo que respecta a la programación de música española para la visitante argentina y a los tangos que a cambio pudieran haber sido interpretados en las fiestas privadas, apenas detallados en la prensa salvo por lo que respecta a los actos de la Diputación de Barcelona.

La puesta en escena descrita incluye marcas características de su ciclo temporal, ya que en algunos actos se hace uso de rituales (entrega de ofrendas ante las autoridades, cantos multitudinarios, representación del pueblo-nación a través de las artes tradicionales y otros similares) cultivados especialmente por los regímenes totalitarios y dictatoriales en el segundo tercio del siglo XX. Así, el formato procesional de un cortejo de mujeres que depositaban sus ofrendas materiales y simbólicas a los pies del dictador con el acompañamiento de un fondo sonoro de canciones o piezas tradicionales –inspirado en los desfiles de las Massaie Rurali ante Mussolini que los mandos habían visto en Italia en uno de los viajes a los países amigos– ya había sido empleado por la Sección Femenina en su I Concentración Nacional, celebrada en el castillo de la Mota en mayo de 1939, unas semanas después de finalizar la Guerra Civil (Martínez del Fresno 2010 y 2013). Sin embargo, en lugar de las alfombras, los cestos, los frutos de la tierra y los estandartes depositados a los pies del Caudillo en 1939, las representantes de cada provincia pusieron a los pies de Eva Duarte un traje típico con todos sus adornos y aderezos. Los cincuenta trajes, objetos con un alto grado de iconicidad desde el punto de vista identitario (Ortiz 2012), dispuestos en grandes cestos y entregados en procesión, se asociaban al cuerpo femenino como alegoría de la nación, a los bailes tradicionales y a cada territorio concreto que rendía homenaje. Todos los trajes fueron cortados en la misma talla con la expectativa de que el cuerpo físico de Eva Duarte, también ella alegoría de la nación argentina, pudiera introducirse en aquel vestido representativo de cada provincia española si lo deseaba.

Rituales aparte, se ha visto que el programa de actos contenía unas cuantas sesiones concebidas como espectáculos autónomos –dos obras de teatro (de Lope de Vega y Shakespeare), un ballet de Falla y una zambra, una corrida goyesca y dos festivales folclóricos– así como muchas otras manifestaciones insertas en los paseos, los espacios urbanos, las concentraciones sindicales y las fiestas privadas o populares. En esa red de pequeños actos la mayoría de las obras musicales de Albéniz, Granados o Falla, así como los fragmentos instrumentales de zarzuela quedaron relegados al fondo sonoro de los banquetes de gala, a cargo de una orquesta o una banda, mientras que el protagonismo de las atracciones lo alcanzaban, antes o después de la cena, los artistas de la copla o del mundo de las variedades. La repetición en otras invitaciones de gala del mismo modelo festivo de El Pardo –relegando lo que hoy consideraríamos música de concierto a una función de acompañamiento durante el servicio de comida– deja claro que vale la pena estudiar los usos de la música y la danza durante el franquismo, no solo como propaganda sino también como entretenimiento, y es conveniente modificar el modo de observación para evitar la aplicación de formas de valoración, escucha o visión a todas luces inadecuadas para determinados contextos. Por otra parte, la consideración de todos los espacios musicales de la época franquista, sin descuidar ninguno de sus usos funcionales ni a la música popular urbana, sea la copla (Ramos 2013) o el jazz (Iglesias 2013), ha abierto ya un camino que se debe recorrer en estudios futuros.

Buena parte de las manifestaciones sonoras al aire libre se produjeron en tránsito, durante la entrada a la ciudad o el paseo por alguno de sus enclaves. Las rondallas ilustraron contextos populares en movimiento, desde la tuna estudiantil hasta la corrida goyesca, o sirvieron como ambientación en el caso del conjunto de cuerda pulsada que sonó durante la visita a La Alhambra. Rondallas aragonesas y cantadores de jota se distribuyeron por las calles de Zaragoza; campanilleros y cantaores esperaban a la primera dama en las encrucijadas del barrio sevillano de Santa Cruz. Todos estos músicos y cantantes simulaban formar parte del paisaje urbano y jugaron su papel en la presentación del país de Franco ante la comitiva argentina.

Durante dos semanas el “pueblo” no cesó de aclamar, vitorear, vestirse con trajes típicos, cantar y bailar en los escenarios, en las plazas públicas y en las verbenas. En ciertos lugares los trabajadores expresaron su saludo colectivo a través de los sonidos poderosos de su entorno laboral –las sirenas de las fábricas o de las embarcaciones marineras concentradas–, pero los “descamisados” españoles también actuaron para Eva Duarte como parte de agrupaciones artísticas, entre las que es destacable la intervención del coro de mineros de Almadén cantando con su vestuario laboral como imagen de la organización sindical falangista, así como los grupos dependientes de Educación y Descanso que tomaron parte de los grandes festivales folclóricos de Madrid y Barcelona.

Como antes lo habían hecho y después lo harían otros regímenes, el franquismo supo instrumentalizar la música y la danza tradicional. Es indudable que las organizaciones falangistas modificaron los repertorios, los sometieron a procesos de espectacularización y establecieron prácticas masivas. Sin embargo, ese pueblo reinventado desde los grupos de la Sección Femenina o de Educación y Descanso, enfundado en sus trajes típicos y bailando al son de los instrumentos populares, ofrecía una imagen aparentemente menos politizada del país que la de otros géneros, seguramente por el efecto de naturalización propio de las dinámicas de creación de consenso que acompañan a los regímenes totalitarios (Molinero 2008, 42) y porque, al poner en juego la sensación de pertenencia y de identidad cultural, el folclore funcionaba como un excelente mediador entre los individuos y las estructuras políticas (Bausinger 1993).

De hecho, la danza tradicional femenina sería la principal línea de contacto con el peronismo en el futuro más inmediato, ya que, tras la exitosa exposición de la colección de trajes regionales españoles en Buenos Aires, Argentina fue el destino de la primera salida de Coros y Danzas al continente americano en la primavera de 1948 (Martínez del Fresno 2014). Con ella se inició una campaña cultural expansiva que contribuyó a la recuperación diplomática del franquismo y al restablecimiento paulatino de la imagen exterior de España –en 1955 se produjo el ingreso en la ONU–, gracias también a su nuevo papel como aliada en la lucha contra el comunismo en el contexto de la Guerra Fría.

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Biblioteca Nacional de España (Madrid). Sala de Prensa y Revistas. Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432), vol. I, 1947:

“Ante la Madre Patria no puedo hacer más que caer de rodillas y sollozar de emoción”. 1947. El Diario Palentino, 9 de junio.

“Doña Eva Duarte comparte las tareas de Estado con su marido. Es alta, rubia y joven, pues cuenta solo 28 años”. 1947. Pensamiento Alavés, 3 de junio.

“El avión donde vendrá a España la señora de Perón ha sido perfectamente acondicionado”. 1947. Ya, 1 de junio.

“El homenaje del Gobierno y el pueblo español a la esposa del general Perón”. 1947. Ya, 3 de junio.

“Información general transmitida por las agencias”. 1947. 8 de junio.

“Los festejos en honor de la esposa del Presidente Perón”. 1947. El Ideal Gallego, 6 de junio.

Biblioteca Nacional de España (Madrid). Sala de Prensa y Revistas. Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432), vol. II,1947:

“Doña María Eva Duarte de Perón visitó ayer la Exposición de Artesanía”. 1947. Pueblo, 11 de junio.

“Doña María Eva Duarte visitó en El Escorial el Frente de Juventudes”. 1947. Arriba, 11 de junio.

“En el marco madrileñísimo de la plaza Mayor, la esposa del general Perón recibió el homenaje de las provincias”. 1947. El Alcázar, 11 de junio.

“Glosas del día. El corazón de la Argentina Doña María Eva Duarte de Perón visitó ayer la Exposición de Artesanía”. 1947. Solidaridad Nacional, 10 de junio.

“Honda real hermandad”. 1947. Nueva Rioja, 10 de junio.

“Las Palmas tributó a la embajadora especial de la Argentina un apoteósico recibimiento”. 1947. Falange, 10 junio.

“Madrid dispensó una apoteósica acogida a la esposa del general Perón”. 1947. Arriba, 10 de junio.

“Retorno de Isabel”. 1947. Los Sitios, 11 de junio.

“Segovia en masa recibe triunfalmente a las señoras de Perón y Franco”. 1947. El Adelantado de Segovia, 11 de junio.

“Sevilla recibirá el día 16 a la primera dama argentina”. 1947. Sevilla, 11 de junio.

“Un repique general de campanas, salvas de artillería y disparo de cohetes anuncian la presencia de la comitiva”. 1947. El Adelantado de Segovia, 11 de junio.

Armiñán, Luis de. 1947. “El homenaje de Madrid a una embajadora gentil”. Diario de Barcelona, 10 de junio.

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Biblioteca Nacional de España (Madrid). Sala de Prensa y Revistas. Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432), vol. III, 1947:

“Apostillas a una visita. ‘Mucho tendré que aprender de vosotras’, dijo a la Sección Femenina de Las Palmas, la señora de Perón”. 1947. Falange, 13 de junio.

“Doña Eva Duarte de Perón, acompañada de la esposa del Caudillo, visitó Ávila, Medina del Campo, Segovia y La Granja”. 1947. Ya, 13 de junio.

“Doña María Eva Duarte de Perón, en la institución 'Virgen de la Paloma'”. 1947. Arriba, 15 de junio.

“Información general transmitida por las agencias”. 1947. 14 de junio.

López Ballesteros, Luis. 1947. “Un cuento y un abrazo”. Ya, 13 de junio.

López Pérez-Cornes. 1947. “La Argentina ante El Escorial”. Ofensiva, 13 de junio.

Biblioteca Nacional de España (Madrid). Sala de Prensa y Revistas. Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432), vol. IV, 1947:

“Cena de gala en Capitanía”. 1947. Ya, 17 de junio.

“Cena de gala en el Ritz”. 1947. Ya, 15 de junio.

“Embajadora de la paz”. 1947. El Ideal, 15 de junio.

“En La Virgen de la Paloma”. 1947. Ya, 15 de junio.

“Fiesta andaluza en El Partal”. 1947. La Prensa, 16 de junio.

“Franco recibe la adhesión de la Organización Sindical en la Institución Virgen de la Paloma”. 1947. Pueblo, 16 de junio.

“Huelva, el Odiel –milenario Iber que dio nombre a la Península”. 1947. Odiel, 18 de junio.

“Información general transmitida por las agencias”. 1947. 16 de junio.

“Información general transmitida por las agencias”. 1947. 17 de junio.

“La señora de Perón hace su entrada oficial en la ciudad”. 1947. La Prensa, 16 de junio.

“Mañana, a las ocho de la tarde, llega a Sevilla la esposa del Presidente Perón”. 1947. El Correo de Andalucía, 15 de junio.

“No he venido a formar ejes, sino a tender arco iris de paz”. 1947. Informaciones, 16 de junio.

Biblioteca Nacional de España (Madrid). Sala de Prensa y Revistas. Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432), vol. VI, 1947:

“Barcelona tributa un fervoroso y entusiasta recibimiento a la primera dama argentina”. 1947. La Prensa, 23 de junio.

“Representación teatral en los jardines de Montjuich”. 1947. El Correo Catalán, 24 de junio.

ABC y La Vanguardia Española

“Ayer, a las cuatro y veinte minutos (hora argentina) salió de Buenos Aires, rumbo a España, la señora de Perón”. 1947. ABC, 7 de junio, 7.

“Banquete de gala ofrecido por la Diputación Provincial en honor de la señora de Perón. Lo presidió el Caudillo”. 1947. ABC, 25 de junio, 8.

“Brillante fiesta folklórica”. 1947. ABC, 14 de junio, 7-8.

“Cena de gala en la Diputación Provincial”. 1947. LVE, 25 de junio, 4.

“Cena de gala ofrecida por el Ayuntamiento de Vigo”. 1947. ABC, 21 de junio, 10.

“Cena de gala y verbena andaluza”. 1947. ABC, 17 de junio, 20.

“Cena de gran gala en Capitanía General”. 1947. LVE, 18 de junio, 4.

“Comida de gala en la palacio de El Pardo”. 1947. ABC, 10 de junio, 18.

“Con la excursión a Montserrat se dieron ayer por terminados los actos en honor de doña Eva Duarte de Perón”. 1947. ABC, 26 de junio, 7-8.

“De la fiesta andaluza en la Plaza de América”. LVE, 18 de junio, 3.

“Doña Eva Duarte sale de Sevilla”. 1947. ABC, 20 de junio, 9.

“El caudillo y las señoras de Perón y de Franco asisten a una fiesta en los jardines del Retiro”. 1947. LVE, 14 de junio, 3.

“El festival folklórico en honor de doña Eva Duarte de Perón”. 1947. LVE, 23 de junio, 4.

“El jefe del Estado, doña Eva Duarte de Perón y la esposa de S.E. asisten a una corrida de toros”. 1947. LVE, 13 de junio, 3.

“En el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras”. 1947. LVE, 15 de junio, 3.

“En el Real Monasterio de Santo Tomás”. 1947. ABC, 12 de junio, 7.

“En la Exposición de Artes decorativas”. 1947. ABC, 13 de junio, 7.

“En la fábrica de Pólvora y Explosivos. Saludo del director y discurso de la señora de Perón”. 1947. ABC, 17 de junio, 18.

“En la fábrica de Tabacos y en la Finca Torre-Pava fue aclamadísima”. 1947. ABC, 18 de junio, 7-8.

“En la misa de campaña ofició el obispo auxiliar de Santiago”. 1947. ABC, 21 de junio, 9.

“En la Puerta del Carmen recibe el saludo del alcalde y del Ayuntamiento en pleno”. 1947. LVE, 22 de junio, 4.

“En La Rábida, ante el monumento a Colón y visita al monasterio”. 1947. ABC, 19 de junio, 8.

“Fiesta de gala en el Retiro”. 1947. ABC, 14 de junio, 8.

“Homenaje de los productores gallegos a la nación argentina”. 1947. LVE, 21 de junio, 1.

“La concentración de productores en la Institución 'Virgen de la Paloma'”. 1947. LVE, 15 de junio, 3.

“La ilustre dama argentina reza fervorosamente ante la popularísima imagen de La Macarena”. 1947. LVE, 20 de junio, 1.

“La señora de Perón en el aeropuerto”. 1947. ABC, 10 de junio, 16.

“La solemne entronización en la Catedral de la imagen Virgen de Luján, Patrona de la Argentina”. 1947. LVE, 20 de junio, 4.

“La visita al histórico castillo de La Mota”. 1947. ABC, 12 de junio, 8.

“Llegada a Sevilla”. 1947. ABC, 17 de junio, 19.

“Los productores rinden su homenaje a doña Eva Duarte de Perón”. 1947. LVE, 24 de junio, 6.

“Los zaragozanos reciben con clamoroso entusiasmo a la egregia visitante”. 1947. LVE, 22 de junio, 4.

“Magna concentración sindical en la ría de Vigo”. 1947. LVE, 21 de junio, 3.

“Mensaje de la primera dama argentina a las mujeres españolas”. 1947. LVE, 17 de junio, 3.

“Ofrenda de obsequios en el Ayuntamiento”. 1947. ABC, 17 de junio, 20.



[1] Este estudio ha sido realizado en el marco del proyecto de I+D+i Danza durante la Guerra Civil y el franquismo (1936-1960): políticas culturales, identidad, género y patrimonio coreográfico (HAR2013-48658-C2-2-P) financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad a través del Plan Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia. La autora coordina el grupo de investigación “Música, Danza y Estudios Culturales” (MUDANZES) de la Universidad de Oviedo.

[2] Utilizamos principalmente documentación del antiguo Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (AMAE), Archivo General de la Administración (AGA) y Sección de Prensa y Revistas de la Biblioteca Nacional de España.

[3] Según un documento oficial, acompañaban a la Señora de Perón doña Lilia Lagomarsino de Guardo, esposa del Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación; Juan R. Duarte, hermano de la señora del Presidente, y Secretario Privado del General Perón; Alberto Dodero; y los edecanes Vicecomodoro Jorge Aníbal Rodríguez, Capitán de Fragata; Arturo Gutiérrez y Mayor; y Jorge Ballofet. Además, los señores Carlos Puig y el secretario privado de la Señora Presidenta. Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1, Caja 21/01627. 1947. Documento n.º 480 (2 de junio).

[4] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Presidencia de Gobierno, AGA (10), Caja 82/06169, 1947, Embajador de España a Ministro de Asuntos Exteriores, mensaje cifrado n.º 29 (6 de junio).

[5] “Ayer, a las cuatro y veinte minutos (hora argentina) salió de Buenos Aires, rumbo a España, la señora de Perón”. 1947.ABC, 7 de junio, 7. Aparte de ABC y La Vanguardia Española, accesibles en red, el resto de los diarios citados en este artículo forman parte del álbum de recortes en seis volúmenes que se conserva en la Sala de Prensa y Revistas de la Biblioteca Nacional de España (Madrid) bajo el título Viaje a España de S. E. D.ª Eva Duarte de Perón (Z/34432). Estos volúmenes contienen comunicados de prensa que distribuían las agencias nacionales y artículos de diversos medios periodísticos españoles agrupados por fechas, pero sin indicación de página. Aunque es posible que alguna fecha atribuida no sea correcta, se respeta lo indicado en la recopilación.

[6] “El avión donde vendrá a España la señora de Perón ha sido perfectamente acondicionado”. 1947. Ya, 1 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I).

[7] En particular, Perón llegó a un acuerdo con el empresario Miguel Machinandiarena para que no se proyectase en las salas una película de 1945 titulada La pródiga, donde Eva Duarte hacía el personaje de Julia Montes, según un argumento de Alejandro Casona inspirado, a su vez, en Pedro Antonio de Alarcón (Díez Puertas 2014, 111). Sin embargo, en los primeros días de junio se publicó un fotograma de esta película en varios medios españoles. Es cierto que este fotograma presentaba a Eva Duarte caracterizada como una dama con traje histórico y la imagen en sí misma no resultaba problemática ni dejaba entrever los conflictos del personaje. En todo caso, no es fácil saber si hubo en ello alguna intención (Díez Puertas 2014, 117).

[8] “Doña Eva Duarte comparte las tareas de Estado con su marido. Es alta, rubia y joven, pues cuenta solo 28 años”. 1947. Pensamiento Alavés, 3 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I).

[9] “El homenaje del Gobierno y el pueblo español a la esposa del general Perón”. 1947. Ya, 3 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I).

[10] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1, Caja 21/01627. 1947. “Discurso del General Franco, 9 de junio de 1947”, documento n.º 517.

[11] Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista es el nombre completo del partido único y totalitario que resultó de la fusión ordenada por Francisco Franco entre los falangistas y los tradicionalistas. A menudo se abreviaba como FET y de las JONS.

[12] López Ballesteros, Luis. 1947. “Un homenaje español”. Ya, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[13] “Los zaragozanos reciben con clamoroso entusiasmo a la egregia visitante”. 1947. La Vanguardia Española (en adelante abreviaremos este título como LVE), 22 de junio, 4.

[14] “Glosas del día. El corazón de la Argentina Doña María Eva Duarte de Perón visitó ayer la Exposición de Artesanía”. 1947. Solidaridad Nacional, 10 de junio; “Doña María Eva Duarte de Perón visitó ayer la Exposición de Artesanía”. 1947. Pueblo, 11 de junio (ambos en BNE, Viaje a España, vol. II).

[15] “No he venido a formar ejes, sino a tender arco iris de paz”. 1947. Arriba, 17 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[16] Por ejemplo, en Ávila entregó varios donativos de cien pesetas, uno de ellos a un niño de cuatro años pobremente vestido que estaba en los brazos de su madre, y otro a un mozalbete aprendiz de zapatero; en Segovia puso 500 pesetas en la mano de una señora. “Doña Eva Duarte de Perón, acompañada de la esposa del Caudillo, visitó Ávila, Medina del Campo, Segovia y La Granja”. 1947. Ya, 13 junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[17] “Ante la Madre Patria no puedo hacer más que caer de rodillas y sollozar de emoción”. 1947. El Diario Palentino, 9 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I).

[18] En el programa oficial se había anunciado para el día 7 un concierto en el teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria en el que el pianista José Cubiles tocaría Las quejas de Granados. Sin embargo, no sabemos si este concierto se llevó a cabo porque la comitiva llegó más tarde de lo previsto y la prensa no comentó nada al respecto en los días siguientes.

[19] “La señora de Perón en el aeropuerto”. 1947. ABC, 10 de junio, 16.

[20] “Doña Eva Duarte sale de Sevilla”. 1947. ABC, 20 de junio, 9.

[21] “Información general transmitida por las agencias”. 1947. 8 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I); “La señora de Perón hace su entrada oficial en la ciudad”. 1947. La Prensa, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[22] “Un repique general de campanas, salvas de artillería y disparo de cohetes anuncian la presencia de la comitiva”. 1947. El Adelantado de Segovia, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II); “La señora de Perón hace su entrada oficial en la ciudad”. 1947. La Prensa, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV); “Huelva, el Odiel —milenario Iber que dio nombre a la Península”. 1947. Odiel, 18 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV); “Barcelona tributa un fervoroso y entusiasta recibimiento a la primera dama argentina”. 1947. La Prensa, 23 de junio (BNE, Viaje a España, vol. VI).

[23] “En La Rábida, ante el monumento a Colón y visita al monasterio”. 1947. ABC, 19 de junio, 8; “Magna concentración sindical en la ría de Vigo”. 1947. LVE, 21 de junio, 3.

[24] “Información general transmitida por las agencias”. 1947. 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[25] “Mañana, a las ocho de la tarde, llega a Sevilla la esposa del Presidente Perón”. 1947. El Correo de Andalucía, 15 de junio; “Información general transmitida por las agencias”, 16 de junio (ambos en BNE, Viaje a España, vol. IV).

[26] “Embajadora de la paz”. 1947. El Ideal, 15 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[27] “Cena de gala en Capitanía”. 1947. Ya, 17 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[28] “En la Puerta del Carmen recibe el saludo del alcalde y del Ayuntamiento en pleno”. 1947. LVE, 22 de junio, 4.

[29] “En la fábrica de Pólvora y Explosivos. Saludo del director y discurso de la señora de Perón”. 1947. ABC, 17 de junio, 18.

[30] “Ofrenda de obsequios en el Ayuntamiento”. 1947. ABC, 17 de junio, 20.

[31] “Las Palmas tributó a la embajadora especial de la Argentina un apoteósico recibimiento”. 1947. Falange, 10 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[32] Ibídem; “Sevilla recibirá el día 16 a la primera dama argentina”. 1947. Sevilla, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II); “La señora de Perón hace su entrada oficial en la ciudad”. La Prensa, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV), entre otras referencias.

[33] “Información general transmitida por las agencias”. 1947. 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[34] “Barcelona tributa un fervoroso y entusiasta recibimiento a la primera dama argentina”. 1947. La Prensa, 23 de junio (BNE, Viaje a España, vol. V).

[35] “Con la excursión a Montserrat se dieron ayer por terminados los actos en honor de doña Eva Duarte de Perón”. 1947. ABC, 26 de junio, 7.

[36] Ibídem , 8.

[37] “La visita al histórico castillo de La Mota”. 1947. ABC, 12 de junio, 8. Los “flechas” eran muchachos afiliados al Frente de Juventudes.

[38] López Ballesteros, Luis. 1947. “Un cuento y un abrazo”. Ya , 13 de junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[39] “En la Exposición de Artes decorativas”. 1947. ABC, 13 de junio, 7. Los “pasos” son plataformas que portan imágenes religiosas y recorren las calles en las procesiones a hombros de un grupo de personas.

[40] “La solemne entronización en la Catedral de la imagen Virgen de Luján, Patrona de la Argentina”. 1947. LVE, 20 de junio, 4.

[41] “En la misa de campaña ofició el obispo auxiliar de Santiago”. 1947. ABC, 21 de junio, 9.

[42] “Los zaragozanos reciben con clamoroso entusiasmo a la egregia visitante”. 1947. LVE, 22 de junio, 4.

[43] “Madrid dispensó una apoteósica acogida a la esposa del general Perón”. 1947. Arriba, 10 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[44] “En el Real Monasterio de Santo Tomás”. 1947. ABC, 12 de junio, 7.

[45] “Llegada a Sevilla”. 1947. ABC, 17 de junio, 19.

[46] “Las Palmas tributó a la embajadora especial de la Argentina un apoteósico recibimiento”. 1947. Falange, 10 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[47] Ibídem.

[48] “Apostillas a una visita. ‘Mucho tendré que aprender de vosotras’, dijo a la Sección Femenina de Las Palmas, la señora de Perón”. 1947. Falange, 13 de junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[49] “Los festejos en honor de la esposa del Presidente Perón”. 1947. El Ideal Gallego, 6 de junio (BNE, Viaje a España, vol. I).

[50] “En el marco madrileñísimo de la plaza Mayor, la esposa del general Perón recibió el homenaje de las provincias”. 1947. El Alcázar, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[51] “Segovia en masa recibe triunfalmente a las señoras de Perón y Franco”. 1947. El Adelantado de Segovia, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[52] “Brillante fiesta folklórica”. 1947. ABC, 14 de junio, 7-8.

[53] “Comida en su honor. Regalo de encajes de camariñas”. 1947. ABC, 20 de junio, 10.

[54] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1 21/01627. 1947. Comunicado de prensa n.º 573 (19 de junio).

[55] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Fondo de Cultura, AGA (3)49.1 21/01627. 1947. Comunicado de prensa n.º 577 (20 de junio).

[56] “Cena de gala ofrecida por el Ayuntamiento de Vigo”. 1947. ABC, 21 de junio, 10.

[57] “Banquete de gala ofrecido por la Diputación Provincial en honor de la señora de Perón. Lo presidió el Caudillo”. 1947. ABC, 25 de junio, 8.

[58] Masa Coral de San Andrés, Coro Femenino de Granollers, Orfeón de Sabadell, Orfeón Graciense de Barcelona y Masa Coral de Tarrasa. “El festival folklórico en honor de doña Eva Duarte de Perón”. 1947. LVE, 23 de junio, 4.

[59] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Presidencia de Gobierno, AGA (10)82-06169. 1947. “Palacio de El Pardo, 9 de junio de 1947”.

[60] “Comida de gala en la palacio de El Pardo”. 1947. ABC, 10 de junio, 18.

[61] “El jefe del Estado, doña Eva Duarte de Perón y la esposa de S.E. asisten a una corrida de toros”. 1947. LVE, 13 de junio, 3.

[62] “Información general transmitida por las agencias”. 1947. 14 de junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[63] “Fiesta de gala en el Retiro”. 1947. ABC, 14 de junio, 8.

[64] “El Caudillo y las señoras de Perón y de Franco asisten a una fiesta en los jardines del Retiro”. 1947. LVE, 14 de junio, 3.

[65] “Fiesta de gala en el Retiro”. 1947. ABC, 14 de junio, 8.

[66] “Cena de gala en el Ritz”. 1947. Ya, 15 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[67] Los elementos musicales de la visita a la Ciudad Universitaria fueron el canto del himno Gaudeamus Igitur por todos los estudiantes y la actuación de la tuna en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras. “En el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras”. 1947. LVE, 15 de junio, 3.

[68] “Información general transmitida por las agencias”. 1947. 17 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[69] “Fiesta andaluza en El Partal”. 1947. La Prensa, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[70] “Sevilla recibirá el día 16 a la primera dama argentina”. 1947. Sevilla, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[71] “Cena de gala y verbena andaluza”. 1947. ABC, 17 de junio, 20; Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1 21/01627. 1947. Comunicado de prensa n.º 550 (14 de junio).

[72] “De la fiesta andaluza en la Plaza de América”. LVE, 18 de junio, 3.

[73] “Sevilla recibirá el día 16 a la primera dama argentina”. 1947. Sevilla, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[74] “Cena de gran gala en Capitanía General”. 1947. LVE, 18 de junio, 4.

[75] “Representación teatral en los jardines de Montjuich”. 1947. El Correo Catalán, 24 de junio (BNE, Viaje a España, vol. VI).

[76] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1 21/01627.

[77] “Cena de gala en la Diputación Provincial”. 1947. LVE, 25 de junio, 4.

[78] Ibídem.

[79] Armiñán, Luis de. 1947. “El homenaje de Madrid a una embajadora gentil”. Diario de Barcelona, 10 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[80] “Honda real hermandad”. 1947. Nueva Rioja, 10 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[81] “No he venido a formar ejes, sino a tender arco iris de paz”. 1947. Informaciones, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[82] Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid), R 1946-35. 1947. Mensaje cifrado n.º 101 del Ministro de Asuntos Exteriores, “Circular a todas las misiones” (19 de junio). En el estilo característico de los telegramas esta nota consideraba “falsos y calumniosos los móviles que se le atribuyen pretendiendo es preliminar constitución eje Madrid-Buenos Aires; pues España y Argentina solo se inspiran en móviles paz y cooperación internacional que debieran seguir todos países mundo”.

[83] “Doña María Eva Duarte visitó en El Escorial el Frente de Juventudes”. 1947. Arriba, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[84] López Pérez-Cornes. 1947. “La Argentina ante El Escorial”. Ofensiva, 13 junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[85] Se contabilizaron 500.000 personas en la Plaza de Oriente, 100.000 obreros en la Dehesa de la Villa, 70.000 trabajadores y empresarios en la concentración sindical de Vigo, 35.000 asistentes al festival de la plaza Mayor, 30.000 espectadores en la corrida de toros de Las Ventas, 10.000 obreros en el Palacio Nacional de Montjuich, 2.148 campesinos andaluces recibiendo su título de colono en La Rinconada, 2.000 obreros en la Fábrica de Fargue, 1.200 invitados a la fiesta del Ayuntamiento de Madrid, 1.000 jóvenes falangistas del albergue de Navacerrada dispuestos a cantar y 700 acampados en El Escorial.

[86] En 1946 obtuvo la medalla de oro en el apartado de “Agrupaciones mineras”. “El concurso de canciones y danzas populares de Educación y Descanso”. 1946. LVE, 23 de junio de 1946, 4.

[87] “Franco recibe la adhesión de la Organización Sindical en la Institución Virgen de la Paloma”. 1947. Pueblo, 16 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[88] “En La Virgen de la Paloma”. 1947. Ya, 15 de junio (BNE, Viaje a España, vol. IV).

[89] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1 21/01627. 1947. Comunicado de prensa n.º 550 (14 de junio).

[90] “La concentración de productores en la Institución 'Virgen de la Paloma'”. 1947. LVE, 15 de junio, 3.

[91] “Doña María Eva Duarte de Perón, en la institución 'Virgen de la Paloma'”. 1947. Arriba, 15 de junio (BNE, Viaje a España, vol. III).

[92] Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares), Cultura, AGA (3)49.1 21/01627. 1947. Comunicado de prensa n.º 555 (15 de junio).

[93] “En la fábrica de Tabacos y en la Finca Torre-Pava fue aclamadísima”. 1947. ABC, 18 de junio, 7-8.

[94] “Homenaje de los productores gallegos a la nación argentina”. 1947. LVE, 21 de junio, 1.

[95] “Los productores rinden su homenaje a doña Eva Duarte de Perón”. 1947. LVE, 24 de junio, 6.

[96] “Mensaje de la primera dama argentina a las mujeres españolas”. 1947. LVE, 17 de junio, 3.

[97] Por ejemplo, “Retorno de Isabel”. 1947. Los Sitios, 11 de junio (BNE, Viaje a España, vol. II).

[98] “La ilustre dama argentina reza fervorosamente ante la popularísima imagen de La Macarena”. 1947. LVE, 20 de junio, 1.

[99] Según Alberto Martín Artajo, este fue uno de los tres momentos que más impresionaron a la visitante junto con el festival de danzas en la Plaza Mayor de Madrid y la visita nocturna a La Alhambra. Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid), R 1946-35. 1947. Comunicado del Ministro de Asuntos Exteriores a Embajador de Buenos Aires (19 junio).

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