Abordagem aos fundos e coleções de arquivos para o estudo da música popular e política no Chile contemporâneo

Resonancias vol. 18, n°34, enero-junio 2014, pp. 181-190.
DOI: http://doi.org/10.7764/res.2014.34.10

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Resumo

Arquivos e outras unidades de informação são garantias tradicionais de acesso a fontes primárias por cidadãos e pesquisadores. A disponibilidade de fontes segue um curso dinâmico, pois não é a mesma de vinte ou dez anos atrás. Isso implica em uma constante atualização de recursos de informação que possibilitem o acesso a fontes, dentre elas, aquelas geradas por pessoas e instituições ligadas à música e utilizadas para suas pesquisas. Neste trabalho abordaremos inicialmente uma lista de fundos e coleções disponíveis em diferentes arquivos e na Internet, que são úteis hoje para o estudo da relação entre música e política nos últimos quarenta anos no Chile.


Aproximarse al estudio de la relación entre música y política en los últimos cuarenta años en Chile y América Latina es sin duda una compleja tarea. Muy cercana es la experiencia vivida por nuestros pueblos y, por lo tanto, también lo es el vínculo con el tema estudiado. Un primer acercamiento a la disponibilidad y tipo de fuentes para el estudio de la música popular y la política en Chile contemporáneo son el objetivo de este breve trabajo. Nuestra intención será conocer, desde la mirada de un archivero y de manera inicial, los fondos de archivo y colecciones disponibles hoy en archivos y centros de documentación, así como otros recursos digitales existentes en la red sobre el tema que nos convoca.

¿Qué fuentes hemos tenido disponibles para el estudio de la música popular en Chile? Al abordar las fuentes para el estudio de la relación de la historia, la música y la sociedad en Chile durante los años 1890-1950, González y Rolle referencian la utilización de recursos de distinta naturaleza. Los autores proponen nueve secciones de agrupamiento: bibliografía, fuentes impresas, publicaciones periódicas, iconografía, filmografía, fuentes orales, partituras y cancioneros, y discografía (González y Rolle 2003, 577). Estas fuentes estaban disponibles en diversas bibliotecas, centros de documentación y archivos en Chile. 

Por su parte, Albornoz (2009) propone que las fuentes escritas atendibles vinculadas al fenómeno de la música popular son principalmente: 

prensa escrita, especializada o no; material de archivo anexo, referido a legislación, derechos de autor y catálogos; escritos de la época, tales como estudios sociológicos, literatura y ensayos, y memorias que pueden alumbrar sobre el proceso. Se descuenta al acercamiento inicial al tema a través de fuentes secundarias o estudios referenciales y el ejercicio crítico que hay que hacer para determinar la validez, y veracidad de cada fuente así como de la información que presenta (Albornoz 2009, 73).

Como podemos ver, la atención de los investigadores mencionados se centra en una amplia gama de soportes y tipologías documentales que han estado accesibles en centros de información tradicionales. Pero si nuestro interés es estudiar fenómenos ocurridos desde la segunda mitad del siglo pasado en adelante, veremos que, además de evidenciarse un gran aumento en la cantidad de las fuentes ya citadas, aquellas de carácter oral se incorporarán como recurso relevante o principal.

 

¿Dónde están las fuentes para el estudio de las relaciones entre música y política en el Chile contemporáneo?

El retorno a la democracia dio pie a la apertura cultural del país y al desarrollo por parte del estado de una preocupación orgánica y subsidiaria por la cultura y las artes. A inicios del período de transición conocimos las primeras noticias de creación de nuevas instituciones o proyectos preocupados por la música tradicional y popular, y la conservación y difusión de sus registros documentales. Enumerados cronológicamente, al menos podemos mencionar la creación del Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares de la Biblioteca Nacional (1992); el Centro de Documentación de la Música Popular de la Sección Musicología en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (1992); la Fundación Víctor Jara, que alberga hoy el Centro de Documentación Fundación Victor Jara (1994); el Archivo Chiloé (1995), del Fondo Margot Loyola en la Universidad Católica de Valparaíso (1998); y el Archivo de Música Popular Chilena en la Pontificia Universidad Católica (1999)(1). El siglo XXI traerá también la creación de nuevos repositorios de fuentes de todo tipo, entre ellos el Centro de Documentación de las Artes Escénicas del Teatro Municipal de Santiago (2007) y el Archivo y Museo de la Radio Valentín Letelier de la Universidad de Valparaíso (2009). Cada una de estas instituciones ha desarrollado estrategias de recolección, organización, clasificación, descripción y difusión diferentes. Es posible observar que todas ellas funcionan paralelamente como Archivos –es decir, gestión de fondos documentales–, Centros de Documentación –gestión de colecciones temáticas o por soporte de diversa índole–, Bibliotecas –gestión de colecciones bibliográficas– e incluso como Museos

Muchas de estas iniciativas tienen su origen en la preocupación de investigadores de diversas áreas, interesados en responder en un primer instante a una necesidad individual. Dicha necesidad decía relación con la consolidación de sus propias investigaciones, que se proyectaron a iniciativas de resguardo del acceso al material por ellos trabajado. De esto se deduce la confusión que imperó inicialmente en la organización de los registros, ya que seguían las lógicas propias de los individuos y sus estudios, antes que procedimientos y normas provenientes de las ciencias de la información. Además, la escasez de recursos disponibles hace que hasta hoy en día estas instituciones dependan del desarrollo de proyectos concursables externos para su financiamiento. Por nombrar un ejemplo cercano, el Archivo de Música Popular Chilena de la Pontificia Universidad Católica (AMPUC), tuvo por objetivo inicial el recolectar toda la información relevante para el estudio de la relación música popular–sociedad–historia durante el siglo XX. A pesar de que dicho repositorio se perfilaba más bien como un centro de documentación, fue bautizado con el nombre de “archivo” desde sus inicios.

El aumento exponencial de fuentes durante la segunda mitad del siglo XX intentará ser abordado, aunque de manera precaria, por las instituciones mencionadas. La sociedad de la información, que se define por el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, ha multiplicado los recursos disponibles y ha cambiado nuestras formas de búsqueda. Esto incide en que sea hoy muy difícil realizar estudios del tipo “fuentes para el estudio de...”, muy abundantes durante el siglo XX, y que analíticamente otorgaban a los investigadores una guía de acceso a los documentos disponibles en instituciones tradicionales: archivos, centros de documentación y bibliotecas. Aparenta, sin embargo, ser absolutamente necesario propiciar información sintetizada de la ubicación y acceso a las fuentes para la investigación, sobre todo por la dispersión de éstas y la escasa información de la que disponen los investigadores. Quienes desarrollamos nuestra labor asociada al servicio de información de fuentes –llámese archivero, bibliotecario o documentalista– constantemente actuamos como vinculantes de los investigadores con fuentes desconocidas para ellos. Esto debido, entre otras cosas, a nuestra familiaridad con la información relativa al desarrollo de otras iniciativas de organización, lo que nos sitúa en una posición privilegiada no solo respecto de la ubicación de los documentos, sino de su tipo de clasificación. 

Los archivos “musicales”

Las fuentes para el estudio de la música se encuentran disponibles en archivos de toda índole. Así, una  fuente para el estudio de la música popular chilena durante el período de la dictadura puede ser un decreto de expulsión del Ministerio de Interior –ubicado dentro del fondo propio de la institución ingresado en al Archivo Nacional de la Administración– o un registro de materia pasada de una clase de música dentro del libro de clase de algún liceo. También, por ejemplo, es una fuente la grabación audiovisual del Festival de Viña durante el período. Para acotar nuestro ejercicio, nos proponemos abordar algunos fondos producidos por personas e instituciones –resguardados a su vez de manera institucional– que relacionan sus actividades con la música: autores, compositores, conjuntos y medios de comunicación, entre otros(2).

Sabiendo de antemano que la enumeración de recursos disponibles hoy no puede ser abordada cabalmente, entre otras razones, por la falta de información relativa a la existencia de estos fondos y colecciones, nos centraremos en contestar la siguiente pregunta: ¿dónde podemos encontrar los documentos y fondos de archivo que ayudan a nuestras investigaciones sobre música popular y política en el Chile de los últimos cuarenta años? La inquietud, formulada por un archivero, no define la existencia de un tipo de archivo musical: la música no produce documentos, pero las personas e instituciones sí. Por ello, para el estudio del tema propuesto debemos tener presente los conceptos de fondo de archivo y colecciones(3) que contienen los documentos producidos por músicos, investigadores, conjuntos musicales y medios de comunicación, entre otros. En ese sentido, como ya vimos, cualquier tipo documental puede ser fuente para la historia de la música.

A modo de presentación, hemos organizado una enumeración que centra su atención sobre fondos y colecciones que según nuestra consideración son relevantes para el tema definido anteriormente, separándolos en:

1. Centros de información que disponen de fondos de archivo, ya sea personales o institucionales(4).

2. Colecciones personales e iniciativas disponibles en la red.

1.  Centros de información que disponen de fondos de archivo

Archivo de Música Popular Chilena. Instituto de Música, Pontificia Universidad Católica de Chile (AMPUC)

El Archivo de Música Popular Chilena fue creado en 1999 a partir de la iniciativa de  Juan Pablo González, Claudio Rolle y el suscrito con la intención de abordar un área del resguardo patrimonial que no había sido desarrollada en Chile. Contiene, entre otros fondos, tres conjuntos documentales de interés para el estudio de la relación entre música y política durante la última dictadura:

El fondo del Conjunto Quilapayún es una donación recibida de manos de Eduardo Carrasco en los años 2001 y 2003. Está compuesto y organizado por correspondencia –enviada y recibida por Carrasco en su función de Director Musical–, afiches, fotografías, programas de conciertos, partituras, grabaciones sonoras de recitales y ensayos en soporte casete y una colección de recortes de prensa. Ofrece un panorama de las actividades del conjunto durante el período 1973-2000 y posee inventarios y catálogos actualizados disponibles en el archivo. Destacan en el fondo la colección de correspondencia que da cuenta de los vínculos del conjunto con otros creadores y músicos, y la exhaustiva información contenida en programas, afiches y recortes que posibilitan recrear la trayectoria del conjunto en el exilio.

En el año 2012 la etnomusicóloga escocesa Jan Fairley donó al AMPUC una rica colección de carpetas de investigación, registros sonoros –casetes, cintas reel, dat y discos de vinilo–, audiovisuales –en formato VHS– y parte de su biblioteca personal correspondiente al ámbito de su estudio de la nueva canción chilena y latinoamericana. Fairley, profesional de gran trayectoria internacional, desarrolló labores de investigadora, productora musical y comunicadora, siendo presidenta de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular (IASPM) durante el período 2009-2011. La investigadora entregó asimismo parte de su fondo documental –“Fairley World Music Collection”– a la Escuela de Música de la Universidad de Cardiff y su colección de registros dedicados a la música de Cuba –“Fairley Cuban Collection”– a la antropóloga canadiense Alexandrine Boudreault Fournier.

Destacan dentro de los documentos donados todos los antecedentes de su investigación sobre un amplio espectro de la cultura chilena en el exilio y, particularmente, documentos relativos a su trabajo de investigación sobre el conjunto chileno Karaxú!

Un tercer fondo es el de Luis Aguirre Pinto, compositor e intérprete de música popular de larga trayectoria en el siglo XX, con una obra variada que abordó tanto la música popular y de raíz folclórica chilena, como las composiciones para teatro y la música latinoamericana. Se dispone de partituras editadas y manuscritas, letras de canciones, documentos, grabaciones sonoras –cintas reel y casetes– y objetos asociados al desarrollo de su carrera artística.

Los tres fondos del AMPUC conforman un panorama para la reflexión en torno de la relación de los exponentes de la música de raíz folklórica y la consolidación de un relato antagónico de creación militante y tradicional durante el siglo XX. Asimismo, el disponer del fondo Fairley abre una posibilidad ciertamente inédita en el país, que se refiere a los antecedentes, metodologías y estructuración del trabajo de investigadores en el ámbito de la música popular chilena y mundial.  

Centro de Documentación Víctor Jara de la Fundación del mismo nombre

Este Centro de Documentación posee documentos provenientes de la colección de documentos de Víctor Jara anteriores al golpe de estado de 1973 y del trabajo realizado por Joan Jara en el extranjero en torno del proceso de solidaridad con Chile. Asimismo, dispone de documentación relativa a las actividades desarrolladas por la Fundación desde su creación en 1994. La organización de su información responde a un criterio documental y cronológico.

Archivo Histórico y Fonográfico de la Radio Valentín Letelier

En 2009 un grupo de investigadores inició el rescate del archivo de la Radio Valentín Letelier de la Universidad de Valparaíso. La iniciativa posibilitó hacia 2011 la incorporación del Archivo de la Radio bajo la dependencia de la Dirección de Extensión y Comunicaciones y el rescate de un recurso que escasamente se encuentra disponible para la investigación en Chile: los archivos de medios de comunicación. El archivo posee cintas magnéticas de programas, la colección discográfica y los documentos producidos por la administración y gestión de la radio nacida en 1961. Destacan entre los documentos fichas de personal, guiones y documentos relativos a la gestión de la radio y sus programas. También son relevantes los registros sonoros de campañas políticas, conferencias y recitales.

Archivo de Música de la Biblioteca Nacional de Chile

La consolidación de la Sección de Música de la Biblioteca Nacional durante los últimos años ha sido proyectada, sin lugar a dudas, por la relevancia que hoy se otorga a los recursos sonoros y audiovisuales en las estructuras de las bibliotecas nacionales alrededor del mundo. La Biblioteca Nacional es receptora del depósito legal de la obra impresa en Chile desde 1925, y el hoy denominado Archivo de Música tiene la función del depósito legal de la producción sonora en el país. El Archivo posee además la colección discográfica de música popular de la Radio Cooperativa, donada en 2012.

Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar

El Fondo Municipal del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar posee una colección del Festival de la Canción de la ciudad que contiene registros fotográficos, afiches y documentos audiovisuales en diversos formatos –U Matic, VHS y otros–, algunos de ellos ya digitalizados gracias a la ejecución de diferentes proyectos. Este archivo posee además una colección de documentos producidos por el Teatro Municipal de dicha ciudad.

Archivo de la Radio Cooperativa

Abierto al público desde fines de la década de 1990, el archivo de la Radio Cooperativa posee registros datados desde 1945, constatándose pérdidas de información en décadas posteriores sobre todo debido a la reutilización del formato casete entre 1970 y 1990. Existen originales en cintas reel y a partir del año 2003 su programación se encuentra en formato digital. Una copia de estos registros digitales se ha entregado el año 2013 a la Biblioteca Nacional mediante el depósito legal.

Actualmente, estamos viviendo en un momento en el que diversas instituciones comienzan a preocuparse por los registros históricos provenientes de la gestión y trabajo de sus organizaciones. La disputa política e ideológica y la represión son transversales a la sociedad chilena y también afectaron a la música. Debido a esto es allí, en los fondos documentales de instituciones públicas y privadas, donde observaremos las dimensiones y características del proceso político chileno de los últimos cuarenta años. 

2. Colecciones personales e iniciativas disponibles en la red

Existe una cantidad importante de recursos constituidos en red por diversas iniciativas personales de investigadores, coleccionistas, público interesado y otros. Este listado, de ninguna manera exhaustivo, pretende dar cuenta del valor de ciertos recursos hoy disponibles, incluyendo proyectos extranjeros. Se nos plantea, en todo caso, la problemática referida a la posibilidad real de que esta información se mantenga en el tiempo: estas iniciativas, que tienen un impacto masivo definido por su corporeidad en la web, no necesariamente gestionan los soportes originales. Además, debemos mencionar que es en estas colecciones donde encontraremos una diversidad mayor en términos de organización del material y estrategias de difusión. 

Centro de Documentación Digital. Cancionero de Cuecas chilenas

http://www.cancionerodecuecas.cl

La plataforma está enfocada como instrumento de difusión de una investigación enfocada en la recolección de la producción musical discográfica chilena de cueca durante el siglo XX. Con importantes recursos sonoros, se constituye en una excelente posibilidad de explorar a nivel creativo los textos y la música del género hasta nuestros días.   

Cantores que Reflexionan. Ediciones Musicales chilenas 1965- 1973

http://londres92.blogspot.com

En formato blog y disponible al menos desde el año 2008, Cantores que Reflexionan se enfoca en la producción discográfica del neofolklore y la Nueva Canción chilena durante el período, permitiendo la descarga de discografías completas organizadas por año e intérpretes.

Perrerac

http://www.perrerac.org

En términos de trayectoria y tamaño, quizás el mayor recurso de digitalizaciones de música de la Nueva Canción chilena esté en el portal de Perrerac. Iniciado el año 2007 con la intención de difundir la canción social, dispone de una enorme cantidad de recursos informativos y audibles de música popular chilena y latinoamericana enfocada en el movimiento de la Nueva Canción.

Archivo del Punk chileno

http://www.archivopunk.cl

Iniciado por un grupo de historiadores, el Archivo del Punk chileno pretende difundir la relevante producción del género desarrollada en Chile desde 1980 hasta la actualidad. Se halla organizado según los diversos soportes en los que se encuentra la información: fanzines, afiches, fotografías y grabaciones, que se suman a un conjunto que aborda un área de trabajo de la relación entre música y política que no ha sido explorada por los investigadores de manera sistemática.

Debemos mencionar, asimismo, dos proyectos en desarrollo que traerán mayores recursos informativos para la investigación del período. El primero de ellos, iniciado durante el año 2013 por el colectivo “Tiesos pero cumbiancheros” –www.tiesosperocumbiancheros.cl–, será la réplica de la plataforma del Cancionero de Cuecas pero enfocado en la producción discográfica de cumbia chilena.

Asimismo, de forma similar al trabajo del Archivo del Punk, el mismo colectivo de historiadores se encuentra elaborando la plataforma que hará disponible el Archivo del Metal chileno.

Los repositorios en la red recién mencionados demuestran el interés presente hoy por las relaciones multinivel que existen entre cultura y política en el Chile contemporáneo. La mayor parte de estas iniciativas se ha enfocado en otorgar visibilidad a espacios musicales censurados, reprimidos u ocultos durante la dictadura. 

Conclusiones

¿Dónde están los documentos para estudiar la relación de la música popular y la política? Es probable que esta pregunta hace veinte años hubiese sido respondida fácilmente: los documentos y fondos estaban disponibles en colecciones privadas de músicos, intérpretes y coleccionistas de la música popular de raíz folklórica donde la principal característica era el acceso restringido. Significativamente, el derrotero de nuestro camino a la democracia y a esta sociedad de la información ha potenciado la posibilidad de tener acceso a fuentes primarias del tiempo reciente, entre ellas las definidas en este artículo como relevantes para el estudio de la relación entre música popular y política. Con esto, es posible anticipar la aparición de nuevos fondos de archivo y colecciones disponibles para el estudio de la música popular en Chile. En cualquiera de los casos, trátese de instituciones o recursos digitales disponibles en la red, debemos realizarnos la pregunta sobre el grado de solvencia de las políticas institucionales que amparan el desarrollo de estos repositorios, como también la proyección en el tiempo de iniciativas particulares dependientes de fondos externos. Asimismo, debiéramos plantear la necesidad de una respuesta de carácter público ante un patrimonio documental sin amparo normativo efectivo.

Como hemos visto, realizar el trabajo de identificar los fondos de archivo y colecciones disponibles para el estudio de la relación entre música y política en Chile es una compleja tarea. Hemos optado por identificar aquellos recursos que son comunicados de manera abierta y que disponen de cierto nivel de organización. Por ello, no han sido identificados ciertos fondos y colecciones como el del Conjunto Inti Illimani, que fue organizado hacia fines de la década de 1990 y se encuentra en poder de los productores. Tampoco hemos indicado la existencia de páginas web creadas como instrumentos oficiales de comunicación por parte de los intérpretes de la música popular. Asimismo, y si bien fueron mencionados en el contexto de la preocupación por el rescate del patrimonio musical en otros géneros, han quedado fuera de este listado el Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares de la Biblioteca Nacional, el Fondo de Investigación Margot Loyola de la Universidad Católica de Valparaíso y el Centro de Documentación de las Artes Escénicas el Teatro Municipal. Por último, iniciativas como Europeana, portal de recursos digitales disponibles en archivos, museos y bibliotecas de la Comunidad Europea, tampoco han sido considerados debido a su extensión.

La revisión realizada da cuenta de una preocupación inicial de ciertas instituciones por sus archivos y de la escasez de centros que aborden el trabajo de recuperación de fondos de instituciones o personas definidos por su actividad en la música popular. El caso del Archivo de Música Popular Chilena resulta tener una significativa presencia en esta tarea. 

Observamos también la escasa preocupación del Estado por el resguardo de los documentos producidos fuera de la esfera pública en Chile. Las dos instituciones que poseen competencias en el ámbito del desarrollo de colecciones documentales, el Archivo Nacional y la Biblioteca Nacional, no abordan de manera sistemática la labor referida en esta área. El primero, aún teniendo dentro de sus funciones el ocuparse por la recolección de documentos para la historia de la nación, posee como labor principal la conservación de los documentos generados por la administración pública. Sólo en los últimos años observamos una campaña de recolección de documentos para la constitución de un “fondo archivístico de mujeres y género” que se enfoca en la producción documental de la ciudadanía. Por su parte, la Biblioteca Nacional ha enfocado históricamente su interés en la conservación de la música de concierto. Se suma a esto la inexistencia en Chile de una normativa clara en torno del patrimonio documental y cultural en general. Así, no existen herramientas normativas y legales que propicien, por ejemplo, que colecciones o fondos documentales de titularidad privada sean definidos como de interés nacional. El reciente caso de la venta del archivo del Diario La Nación es un ejemplo de esta situación.

Preguntarse hoy por la disponibilidad de recursos informativos para la realización de nuestras investigaciones hace evidente la necesidad de abordar la situación de aquellos recursos que hoy se producen y que, intuimos, serán fuente para la investigación en el futuro. El Departamento de Colecciones Especiales y Digitales de la Biblioteca Nacional hoy se hace cargo de un modelo de depósito legal de producción sonora y audiovisual de medios de comunicación. La marcha blanca iniciada en 2013 incluye el resguardo de la emisión de la Radio Cooperativa (que deposita grabaciones digitales de programas desde el año 2003) y de la programación de Televisión Nacional de Chile. Por su parte, hemos iniciado en 2011 acciones orientadas a retomar un objetivo planteado desde el AMPUC y otros centros a fines de la década de 1990: la realización de un catastro de la situación de colecciones y fondos sonoros y audiovisuales disponibles en Chile, primera herramienta requerida para poder consolidar la gestión de esta área.

El ejercicio que hemos intentado hacer sobre la situación de fondos de archivos y colecciones de personas e instituciones vinculados a la música popular y a la política pretende iniciar una reflexión que permita aportar a la investigación sobre su impacto en el desarrollo de la sociedad contemporánea. Una de las principales relaciones vigentes durante la dictadura fue aquella entre la música y la política, y hoy, además de ser un objeto de estudio, es una clave para la comprensión de nuestro presente como país.

Bibliografía

Albornoz, César. 2009. “La perspectiva LSD. Un enfoque para estudiar la música popular desde la historia”. Resonancias 25: 63-78.

Bagüés, Jon. 2008. “Archivos musicales: un acercamiento a la historia y tipos de archivos musicales en el entorno hispánico”. En El archivo de los sonidos: la gestión de fondos musicales, editado por Pedro José Gómez González et al., 57-90. Salamanca: Asociación de Archiveros de Castilla y León (ACAL).

Cruz Mundet, José Ramón. 2011. Diccionario de Archivística. Madrid: Alianza Editorial. 

Gómez González, Pedro José, et al., eds. 2008. El Archivo de los Sonidos: la Gestión de Fondos Musicales. Salamanca: Asociación de Archiveros de Castilla y León (ACAL).

González, Juan Pablo y Claudio Rolle. 2003. Historia Social de la Música Popular en Chile 1890-1950. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile.

Palma, María Antonieta. 2004. “Los Archivos Sonoros y Audiovisuales de Chile”. Ponencia presentada en la World Library and Information Congress: 70th IFLA General Conference and Council. Buenos Aires, Argentina 22 al 27 de agosto de 2004. Acceso: 28 de mayo de 2014. http://archive.ifla.org/IV/ifla70/papers/133s-Palma.pdf 

Notas

1. Vinculados a estas y otras instituciones, investigadores de diversas disciplinas, conservadores y encargados de archivos formaron el año 1999 la Corporación de Patrimonio Sonoro, Audiovisual y cinematográfico MINGACO. Entre sus objetivos estaba el desarrollo de un catastro que diera cuenta del estado de la cuestión respecto del patrimonio en soportes no tradicionales. Una presentación del estado de situación y del trabajo, antecedentes y enfoque de la Corporación en Palma (2004). 

2. Para una conceptualización y clasificación de archivos musicales recomendamos la lectura de Bagües (2008).

3. Entenderemos por fondo de archivo el “conjunto orgánico de documentos de cualquier tipo y época producidos y recibidos por una persona, familia u organización, pública o privada, en la gestión de sus asuntos, negocios o competencias, y conservados como pruebas de los mismos, por la información que contienen y por su valor para la historia y el conocimiento” (Cruz Mundet 2011, 176), y por colección “el conjunto de documentos seleccionados por un criterio determinado como puede ser su autor, materia, soporte u otro cualquiera, destinado a su catalogación, publicación o exhibición” (117).

4. Le presentación no es exhaustiva y pretende mostrar diferentes productores de fondos de archivo: personas (intérpretes e investigadores) e instituciones (radios, municipios y conjuntos musicales).


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Sandoval, Rodrigo. 2014. "Acercamiento a los fondos de archivo y colecciones para el estudio de la música popular y la política en el Chile contemporáneo". Resonancias 18 (34): 181-190.

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