Tempo suspenso. Inti-Illimani contra o golpe, em memória de Horacio Durán

Resonancias vol.27, n°53, julio-diciembre 2023, pp. 181-192.

DOI: http://doi.org/10.7764/res.2023.53.9

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I. Introducción[1]

Este documento forma parte de una serie de conversaciones sostenidas con el músico chileno Horacio Durán, fundador del conjunto Inti-Illimani y actual miembro de Inti-Illimani Histórico. El diálogo sostenido busca proponer un retrato personal sobre las experiencias musicales y políticas del músico, como también trazar el derrotero de su conjunto musical, desde su fundación hasta el fin del periodo del exilio en Europa. Entre las temáticas abordadas en estas conversaciones se encuentran cuestiones relacionadas con el origen universitario del conjunto, los aspectos de la militancia política y su vinculación con la tarea musical, el desarrollo discográfico, los aspectos performáticos, así como cuestiones personales relacionadas con la vida al interior de un conjunto musical, las experiencias de giras y actuaciones internacionales, la caída de la Unidad Popular, el exilio, y diversos aspectos del trabajo de solidaridad en Europa, entre otros.

En específico, el presente documento constituye un extracto fusionado de dos entrevistas, en las cuales fueron abordados los eventos acontecidos en torno al golpe de Estado en Chile, y sus repercusiones para la vida personal y artística de los integrantes del conjunto musical.[2] Estos acontecimientos narrados en voz de Horacio Durán se integran a un universo de textos publicados en Chile y el extranjero, cuyo eje de reflexión es la historia y la memoria de Inti-Illimani y la trayectoria personal de sus músicos integrantes, escritos tanto por sus propios protagonistas (Cifuentes 1989; Inti-Illimani 2003; Salinas 2013; Coulón y Bonadonna 2022), como por personas que compartieron con ellos en Italia (Delogu 1977; Carrasco 2010; Brigaglia 2011; Meschiari 2022).

A raíz del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, el grupo Inti-Illimani empezó un largo exilio que lo vincularía durante quince años a Italia, residiendo, primero, en Genzano (un pueblo ubicado cerca de Roma), y después en la capital. En septiembre de 1988, en el contexto del plebiscito que acabaría con la dictadura de Pinochet, se les otorgó la oportunidad de regresar por fin a Chile, y así participar en la campaña del No.

Ya desde el comienzo del exilio, el conjunto tuvo una cálida recepción, y llegó a convertirse en un importante referente de la escena musical popular italiana, gozando de un éxito masivo hasta entonces desconocido para los artistas del ámbito folclórico y del canto comprometido, en ese país: instancias políticas y solidarias, calidad estética, un sonido novedoso y de alguna manera exótico, fueron los factores que explican ese resultado, en el cual se conjugaban una indudable vocación política y social con una repercusión en el público que en la época se consideraba más bien propia de los géneros comerciales.[3] En la década de los ochenta, en un contexto entonces poco favorable al compromiso social y político en Italia, su popularidad conoció un descenso y se cuestionó su perfil de íconos musicales. Sin embargo, hasta el presente, el nombre Inti-Illimani sigue siendo un hito vivo en la memoria de más de una generación de italianos.

Los primeros meses de exilio constituyeron, dentro de dicha larga cronología, una etapa con características propias, en la que se produjo el cambio de condición desde voceros artísticos del gobierno de la Unidad Popular al de músicos y militantes chilenos en exilio. A pesar de lo repentino y abrupto del golpe, el relato de Horacio Durán introduce un matiz fundamental al dar cuenta de la forma en que se superpusieron ambas condiciones: en él vemos la continuidad de un programa de actividades proyectadas a lo menos desde fines de junio de 1973 en distintos países europeos (Italia, Holanda, RFA, Finlandia y Suecia), y la realización de otras actividades que surgieron motivadas por la solidaridad tras el golpe (en Italia y RDA).[4]

En ese sentido, los músicos siguieron la hoja de ruta ya señalada –llevados por el empuje inercial de la gira–, pero a la vez incorporaron, en la emergencia, diversas modalidades de resistencia en lugares no previstos. Por ejemplo, al llegar a Italia el conjunto participó musicalmente en el Festival Nazionale dell’Unità de Milán, actividad coordinada con anterioridad desde Chile por los responsables del sello discográfico Discoteca del Cantar Popular (DICAP),[5] pero solo unos días después, los eventos del golpe los llevaron a participar en distintas manifestaciones solidarias convocadas por organizaciones italianas en Roma, Milán, Pisa y Lucca, donde junto con tocar unas pocas canciones, como explica L’Unità, tomaron la palabra bajo el rótulo de “jóvenes demócratas chilenos”. Otro ejemplo que ilustra el solapamiento del origen de las actividades, fue el concierto único realizado en Berlín Oriental –invitados al acto solidario organizado por la Juventud Libre Alemana (FDJ)–, visita desarrollada en medio de la gira proyectada anteriormente por diferentes ciudades de Suecia.

Esto que observamos durante los primeros meses de Inti-Illimani en Europa, constituyó una de las características generales de los primeros años del exilio musical chileno, a saber, la tensión entre la continuidad de algunos aspectos de la práctica desarrollada en Chile (tales como la sonoridad, la performance, las redes de apoyo político y militantes) y la aparición de otras nuevas modalidades (por ejemplo, la consolidación de la dimensión transnacional de su trabajo, y la consecuente incorporación de otros lenguajes en su música) y otros actores internacionales (tales como los públicos locales, las agencias artísticas y los sellos comerciales).

Los acontecimientos políticos, y la emocionalidad colectiva que estos generaron, resignificaron los gestos artísticos de los músicos recién exiliados. Buena muestra de ello es el disco Viva Chile! grabado en los estudios milaneses del sello Vedette pocos días antes del 11 de septiembre. En palabras del historiador Claudio Rolle: “De puerto de arribo en donde se había recopilado y presentado una rica experiencia de seis años de trabajo, de crecimiento y de cambios, a puerto de salida de la lucha en contra de la dictadura que se estaba enraizando en Chile, ese álbum adquiría, sin habérselo propuesto, un carácter fundador de la resistencia a la dictadura [al devenir] una forma de expresión de la solidaridad con el pueblo chileno” (Rolle 2010, 154).[6] Al mismo tiempo, ese registro fonográfico constituyó un primer ejercicio de “memoria” musical de un país en dramática transformación.

En una dimensión personal, el relato de Horacio Durán ilustra la articulación de las diferentes experiencias individuales al inicio del exilio, un momento que, en muchos sentidos, representó un tiempo en suspenso. Si en un primer momento el trauma emocional fue de tal magnitud que, en ocasiones, les impedía cantar y les invadía una sensación de estar a la deriva, con el tiempo los músicos fueron reanudando redes políticas y artísticas, y creando otras nuevas en Europa. En el relato aparecen figuras del ámbito político como Volodia Teitelboim y Giancarlo Pajetta, otras del mundo de la cultura como Ignazio Delogu, y finalmente figuras vinculadas a la música como Quilapayún, Gustavo Becerra, Adolfo Herrera y Joan Jara. Muchas de ellas, se encontraban en una similar situación de rearticulación personal. Provenientes de diferentes orígenes y territorios, estas figuras representaron la emergencia de una nueva comunidad de apoyo al trabajo musical y político de Inti-Illimani, así como también de sostén a los desafíos que planteaba la vida cotidiana en el exilio. En la decisión misma de quedarse en Italia se observa la confluencia de consideraciones políticas estratégicas y otras de carácter azaroso –como el encuentro con dirigentes políticos italianos–, junto con necesidades concretas de reorganización familiar.

A medio siglo exacto de los acontecimientos, la tarea de reconstruir la memoria se enfrenta al riesgo de operar con recuerdos demasiado difusos, o en cierta medida tergiversados –si bien, en la mayoría de los casos, involuntariamente– para secundar narrativas identitarias subjetivas. Por otra parte, dicha tarea cuenta hoy con más herramientas para la investigación y con un acceso a la información mayor que hace tres o cuatro décadas, lo que nos permite ahora no solo complementar el relato individual de los testigos, sino también realzar sus contornos y así obtener la máxima profundidad de campo en la representación de los acontecimientos.

El documento que se presenta aquí está conformado por el relato testimonial de un protagonista, y por fotografías de las actuaciones de Inti-Illimani, que el relato evoca. El testimonio de Horacio Durán se funda en el puro recuerdo personal, sin el soporte de documentos escritos, tales como agendas, diarios o cronologías. Sin embargo, y a pesar de la distancia temporal, aparece asombrosamente preciso y detallado, como hemos podido constatar a través de un ejercicio de complementación con distintas fuentes de la época, allí donde ha sido posible encontrarlas. Una tabla sinóptica –junto con los pies de página– resume los resultados de dicha labor de integración documental.

Agradecemos a Horacio Durán su amable disponibilidad para satisfacer las curiosidades surgidas en nuestra investigación acerca de Inti-Illimani, y por aceptar compartir públicamente sus recuerdos. Igualmente, agradecemos al periodista italiano Aldo Brigaglia, quien no dudó en compartirnos las primeras imágenes del conjunto en su paso por Italia, que él mismo tomó durante los conciertos de Milán, pocos días antes del golpe de Estado.

II. Documento

Pregunta: ¿Cuáles fueron sus primeras actuaciones tras el golpe de Estado en Chile?

Horacio Durán: La primera actuación que hicimos fue el 11 de septiembre en la noche, cantamos dos o tres canciones. ¿No sabían eso? Iniciamos la gira después del Festival Nazionale dell’Unità. Llegamos a Roma el lunes 10 de septiembre; el día 11 fue el golpe. Ese día estaba prevista una actuación en uno de esos festivales de L’Unità de barrio, chiquitito, en el Tiburtino III, un barrio que en ese entonces estaba emergiendo. Eso fue el 11 de septiembre, y ahí cantamos una o dos canciones. Cantamos “Venceremos” de todas maneras. Existía una grabación de eso, en casete, que se me perdió ¡por la mierda! Y después al día siguiente, el 12 de septiembre, cantamos en la Piazza dei Santi Apostoli, donde hubo una manifestación con unas treinta o cuarenta mil personas, de solidaridad por Chile. Ahí cantamos también un par de canciones. Pero fueron una o dos canciones en la manifestación, ya que no estábamos en condiciones de cantar más porque no podíamos, no nos salía la voz.[7]

Y después hicimos una gira que inició el 13 de septiembre del 73. Estuvimos en Génova, siempre cantando en manifestaciones, ahí empezamos a cantar más canciones, tres, cuatro, o cinco canciones tal vez. En Turín el 14. Ese día hubo una gran manifestación. Pero a la misma hora había otra manifestación en Milán, a la que fui yo, en la catedral de la Piazza del Duomo, con miles y miles de personas.[8] Después, el 15, estuvimos en Lugo, una localidad de Emilia-Romagna. Después el 16 estuvimos en Pisa, luego el 17 en Lucca. Y después nos volvimos a Roma.[9]

Pregunta: ¿Y esa primera gira quién la gestionó, ustedes o los invitó el Partido Comunista Italiano?

Horacio Durán: Nosotros estábamos bajo la protección, por así decirlo, del Partido Comunista Italiano. Absolutamente. No estábamos en condiciones, no teníamos ningún contacto, no teníamos nada, estábamos a la deriva. En realidad, no a la deriva por todo el apoyo del Partido Comunista Italiano, pero nosotros por nuestra cuenta no habríamos podido hacer absolutamente nada.

Pregunta: ¿Y había políticos chilenos en esos conciertos, o ustedes eran los únicos chilenos?

Horacio Durán: El que estuvo en alguna presentación nuestra fue Volodia Teitelboim, que andaba en Italia. Él había salido de Chile. Había estado en Rusia, y fue a Italia al Festival Nazionale dell’Unità y estaba ahí con nosotros. Lo vimos varias veces. Nosotros lo conocíamos. Pero otros no, no había nadie. Absolutamente nadie. Los primeros que empezaron a llegar lo hicieron a fin de octubre, noviembre, algo así.

Pero lo que sí funcionó después fue esta gira de la cual ya les hablé, que se coordinó a través de DICAP: en Italia con el Partido Comunista y con Rinascita (que era la editorial y una gran librería del Partido Comunista), también había un contacto con Holanda, y algo similar con el Deutsche Kommunistische Partei (DKP), después también hubo un contacto con Suecia y Finlandia, y todo eso funcionó. Pero nosotros no gestionábamos nada. Con nosotros sí llegó a Milán, justamente, un funcionario de DICAP que era un cantante lírico, Juan Carvajal. Estuvo con nosotros todo ese tiempo. Juan Carvajal era el director artístico de DICAP, y a él lo mandaron para que se encontrara con nosotros en Milán. Viajaba con nosotros, se suponía que él hacía los contactos. Pero la cosa es que no hacía casi nada. Al final terminábamos haciéndolo todo nosotros, porque era poco útil. Era un buen amigo, creo que estaba más deprimido que nosotros. Pero, así y todo, funcionábamos.

El 20 o 21 de septiembre, partimos a Holanda.[10] Estuvimos como una semana.[11] Después fuimos en tren a Alemania Federal. Estuvimos allí otra semana, por lo menos, e hicimos un montón de actuaciones. Ahí estaba Gustavo Becerra, que no era político, era uno de los grandes músicos chilenos, agregado cultural de la embajada chilena de Allende. Aparecía con nosotros, andaba con nosotros pa’ arriba y pa’ abajo, pero en una situación diferente, porque ya no era funcionario.[12] De Alemania Federal fuimos a Finlandia[13] y después a Suecia. Todo eso duró como hasta el 12 de noviembre.

En ese periodo de viajes, de un mes y medio dando vueltas, decidimos finalmente quedarnos en Italia. En Italia nos habían ofrecido condiciones para quedarnos, a través del Partido Comunista Italiano. Unos días después del golpe de Estado, fuimos a hablar y conversar con Giancarlo Pajetta. Volodia Teitelboim andaba en Italia. Él debe haber pedido a la dirección del partido que se preocuparan de nosotros, que probablemente íbamos a necesitar ayuda. Por ahí parte la cosa. Entonces, Pajetta nos llamó. Y nos dijo: “Bueno, en Chile hay una cosa muy fea, esto va a ser muy largo”. Nosotros le dijimos: “Creemos compañero que esto va a durar muy poco, que el pueblo de Chile vencerá, y el día de mañana va a caer el dictador, el pueblo de Chile lo va a derrotar”. Y Pajetta, que había sido preso político de Mussolini, nos dijo “yo creo que esta cosa va a ser más larga”. La ayuda de ahí sale. Él no se encargó personalmente, sino que le encargó a otras personas. Pero estando en Suecia, nos llegaron a decir de la embajada chilena, donde todavía había gente de la Unidad Popular, que desde Alemania Democrática decían que podíamos contar con ellos, que podíamos ir y que nos daban todo.[14] Una contraoferta a la de Italia. Estábamos allí, serios, deprimidos, tristes, y nos dijimos: “bueno, tenemos estas dos opciones”, y se produjo un silencio, todos serios, y de repente no sé quién dijo: “Compañeros nuestra lucha tiene que seguir dándose en el vientre del monstruo capitalista”. Y nos largamos a reír todos. Esa era una de las mejores demostraciones de que no éramos nada de huevones, porque realmente no había por donde perderse. Ya veníamos de vuelta de una serie de conciertos en Italia y habíamos tenido una recepción inmediata, impresionante. Varios de los conciertos que hicimos esa semana en Italia del 4 hasta el 9 de septiembre en Milán, fueron espectaculares, impresionantes. Así que nos quedamos en Italia. Eso fue lo que pasó ahí: Giancarlo Pajetta, uno de los grandes líderes comunistas, histórico, del tiempo de Mussolini, fue quien nos planteó esto. Y después hubo personas concretas que nos ubicaron, nos dijeron dónde ir y nos fueron apoyando.

Termina la primera gira y ya estábamos en contacto con Quilapayún, porque sabíamos que estaban en París. Y se organizó un encuentro. No sé por qué estoy contando esto, tal vez interese, porque es la vida interna, es decir cómo nosotros empezamos a vivir esto y a organizarnos. En realidad, éramos muy organizados nosotros, y los Quilapayún también eran altamente organizados. Era una característica de los jóvenes comunistas de entonces, de hace cincuenta años atrás.

Nos propusieron los Quilapayún que nos fuéramos a París desde Suecia. Y efectivamente, así lo hicimos. Se tomó un avión barato. En fin, llegamos a París. Hay una anécdota pequeña, pelotuda, pero aprovecho de contarla, no la había contado nunca, creo. Juan Carvajal, que era tan señorito, nos dice: “yo le tengo miedo a los aviones, yo no puedo ir en avión”. Yo le dije “hueón vamos a ir de Estocolmo a París, es como un día y medio, es un viaje gigantesco, a veces hay cambios y huevadas”. Entonces, ¿a quién eligieron para acompañarlo? A mí, porque no lo podíamos dejar solo. Y partimos en tren, en un viaje infinito, y todos los demás se fueron en avión.

Y hay un detalle no menor en la vida interna de la organización del grupo. Como les dije, ya habíamos decidido que entre Alemania Democrática y vivir en el vientre del imperialismo, nos sentíamos más útiles en el vientre del “enemigo”. Bueno, teníamos ya un contacto en Italia, la esposa de Max Berrú, Verónica, había salido de Chile a Ecuador antes del golpe con el Tocorí, el hijo de Max de pocos meses. Estaban en Ecuador, con la familia de Max. Entonces Verónica, tenía que llegar a Italia en torno al 15 de noviembre desde Ecuador. Por lo tanto, Max tenía que irse, pero fue muy útil porque así fue de avanzada para retomar los contactos que nos había ofrecido la gente del Partido Comunista Italiano para organizar nuestra vida, para saber cómo íbamos a vivir allá en Italia, porque no teníamos nada. Nosotros habíamos pasado de festival en festival en Italia y nada más.

Pregunta: En los viajes de los países que mencionabas ¿cómo funcionó el tema de la visa? ¿Cómo pasaban de un país a otro?

Horacio Durán: Es que no había visas. Teníamos el pasaporte oficial.

Pregunta: ¿Y hasta cuándo les duró el pasaporte oficial chileno?

Horacio Durán: Hasta fines del 73 o comienzos del 74, por ahí, no me acuerdo bien. Tuvimos que obtener un documento de viaje de la ONU que usamos por un tiempo. Luego el consulado chileno nos dio, entonces, un pasaporte con L, Pasapolte lo llamábamos. Era un pasaporte normal, la L significaba que estábamos en lista de prohibidos, pero tenía validez fuera del país aunque estuviésemos prohibidos en Chile. Podíamos viajar, con el pasaporte chileno nos podíamos mover fácilmente. Después nos lo renovaron sin problemas. Donde necesitamos visa, fue en Estados Unidos, cuando fuimos el 74. Pero en Alemania, Suecia, Finlandia o en Francia no era necesaria la visa, solo el pasaporte.

Pregunta: ¿Pero Estados Unidos puso trabas de algún tipo?

Horacio Durán: No, no, nunca nos puso. En el caso nuestro, el 74 viajamos sin problemas. Tuvimos las visas. Y después en un viaje siguiente, el 76, Max fue con todos los pasaportes a obtener las visas al consulado norteamericano en Roma, y el señor le dijo “¿pero ustedes tienen alguna relación con el Partido Comunista?”. Y Max dijo: “No. Bueno, no somos comunistas, pero por supuesto que tenemos una relación con los comunistas en Italia porque ellos están en la lucha contra la dictadura”. Y le respondió: “Pero está seguro, porque mire”, y saca un diario, el día anterior habíamos participado en un acto del Partido Comunista Italiano. Y Max dice: “bueno, sí, pero usted sabe, en solidaridad con nosotros. Si alguien hace solidaridad y esos son los comunistas, nosotros vamos”. Pero nunca tuvimos problema. Nunca nos negaron una visa a Estados Unidos. Jamás. Y fuimos muchas veces.

Entonces con esta cosa de que fuimos todos a París, menos Max que se fue directo a Italia, él organizó nuestra llegada allá. Y llegamos [a Roma] el 15 o 16 de noviembre, más o menos.

El encuentro en París con los Quilapayún fue muy importante. Vino Joan Jara desde Londres. Hacía un mes y medio había llegado a Inglaterra con las dos chicas, Manuela y Amanda. Y fue un encuentro, imagínate, conmovedor para nosotros, tremendo. Decidimos una cuestión fundamental: “nosotros venimos haciendo desde hace mucho tiempo una revolución, un desarrollo, una propuesta artística en Chile, la Nueva Canción Chilena (a la fecha nosotros teníamos siete discos y Quilapayún tenía diez). Eso es lo que tenemos que seguir haciendo, tiene que ser el eje de nuestra acción de trabajo, de nuestra acción creativa y musical en el exilio. Eso no lo podemos dejar”. El que llevaba la batuta en eso era Eduardo Carrasco, por supuesto, pero estábamos todos de acuerdo. No podíamos dejarnos llevar por la corriente estrictamente de la manifestación política. Eso lo íbamos a hacer, pero teníamos que seguir desarrollándonos musicalmente. Eso fue fundamental. Y lo otro, por supuesto, fue la idea de compartir mucho. De establecer una relación estrecha en cuanto al apoyo mutuo, en lo que fuera posible. Y la Joan, bueno, estaba ahí con nosotros, como una presencia fundamental para nosotros, también era la presencia de Víctor. Esos días, fueron tres días máximo, fue un momento en que sentimos que teníamos un tronco sólido de principios, del punto de vista artístico y político. Ese encuentro no fue menor.

Bueno, después nos fuimos a Italia el 15 de noviembre, y llegamos a una pensión. La famosa Pensione Varese, que estaba a dos cuadras de la estación Termini, y donde el Partido Comunista hacía de garantía. Pero hay que decir ciertas cosas para aclarar (por ejemplo, Horacio Salinas dice “no, pero esas cosas no”, pero yo sí las digo): todo lo pagamos nosotros, hasta el último peso, todo. El Partido Comunista era garantía de crédito. Bueno, no era el Partido Comunista formalmente, sino que era la Asociación Italia-Chile, una asociación de solidaridad donde había presencia oficial del gobierno y de los partidos democráticos, como la Democracia Cristiana, el Partido Comunista Italiano, el Partido Socialista Italiano, los sindicatos. Esa era la Asociación Italia-Chile, cuyo presidente era un personaje muy curioso, Ignazio Delogu; era poeta, profesor de literatura, un personaje no menor en el ámbito de la literatura ítalo-española e importante en la cultura sarda, de la sardidad.[15] Entonces, ellos hacían de garantía, y nos daban pensión. Estuvimos ahí dos meses y días, y de ahí salió este apoyo para que fuéramos a Genzano, donde vivimos varios años. Genzano es un pueblito cerca de Roma. Cuando nos fuimos a vivir a Genzano, donde cada uno tenía un departamento, también nos apoyaron en la compra de todo, la cama, las cucharas, los platos, las ollas, todo. Todo eso, hasta el último peso, lo terminamos pagando nosotros en la vuelta de un año, porque partimos también del principio de que no podíamos tomar ventaja personal de la solidaridad. La solidaridad con nosotros ya era mucha al permitirnos poder vivir sin apremios y trabajar. Pero todo lo pagamos rigurosamente.

III. Anexos

Ofrecemos los siguientes anexos con el objetivo de complementar el testimonio de Horacio Durán, buscando ofrecer una imagen más nítida de su experiencia. En primer lugar, la tabla fue elaborada a partir de dos fuentes de información: el relato de Horacio Durán y las notas de prensa recuperadas en periódicos de la época, tales como l’Unità (Italia), De Volkskrant y Het vrije volk (Holanda), Helsingin Sanomat (Finlandia), Neues Deutschland (RDA) y Dagens Nyheter (Suecia). Ambos tipos de información fueron cotejados en una tercera conversación con Horacio Durán, y en su conjunto ofrecen una visión sistematizada de la trayectoria de Inti-Illimani, en términos temporales y espaciales. Aunque la secuencia del desplazamiento es exacta, las fechas representan una aproximación verosímil de la trayectoria del conjunto por Europa, puesto que, en algunos casos, estas pueden variar en uno o dos días.

En segundo lugar, se agregan tres fotografías que, si bien capturan una imagen parcial de la performance musical, permiten vislumbrar los distintos tipos de escenarios en los cuales se presentó el conjunto.

A. Trayectoria de Inti-Illimani en Europa, entre septiembre y noviembre de 1973.

FechasPaís / CiudadActividad / Organizador
3-9 de septiembreItalia - MilánVarias actuaciones en el Festival Nazionale dell’Unità organizado por el Partido Comunista Italiano (PCI). Grabación en estudio Vedette (LP Viva Chile!)
10-21 de septiembreItalia - Roma (12), Génova (13), Turín/Milán (14), Lugo (15)*, Pisa (16), Lucca (18), Roma (21)Actos de solidaridad con Chile, organizados por el PCI, PdUP (Partito di Unità Proletaria), Sindicatos Unitarios (CGIL, CISL, UIL), Comité Antifascista y Antiimperialista, entre otros
24 de septiembre - 2 de octubreHolanda - Harlingen, Zutphen, Groningen, Utrecht, Heerlen, Schinnen, Epe, RotterdamGira organizada por Sjaloom y Comité Chile de Holanda
2 al 6 de octubreRFA - Frankfurt*, Múnich*Organiza Comité de Solidaridad con Chile (con apoyo de Gustavo Becerra) y Juventudes de la Deutsche Kommunistische Partei (Partido Comunista Alemán del Oeste)*
7 al 15 de octubreFinlandia - Helsinki*, Tampere*, Lappeenranta*, Lahti*, EspooOrganiza Suomi-Chile-Seuran (Asociación Finlandia-Chile) y conjunto Agit-prop
16 al 24 de octubreSuecia - Estocolmo y otros lugares no identificados*Comité de Solidaridad con el gobierno de la UP (organizador de gira, Adolfo Herrera)*
25 al 26 de octubreRDA - Berlín del Este (Volksbühne)Acto de solidaridad organizado por el Consejo Central de la Freie Deutsche Jugend (Juventud Libre Alemana) de Berlín
27 de octubre al 12 de noviembreSuecia - Estocolmo y otros lugares no identificados*Comité de Solidaridad con el gobierno de la UP (organizador de gira, Adolfo Herrera)*
12 al 15 de noviembreFrancia - ParísEncuentro con Quilapayún y Joan Jara
15 de noviembreItalia - RomaRegreso a Roma (Pensione Varese)

(*): Informaciones aportadas por Horacio Durán.

B. Fotografías.

Figuras 1 y 2 / Inti-Illimani en una de sus primeras actuaciones en Italia, en el Festival Nazionale dell’Unità de Milán (6-9 de septiembre de 1973). En la primera imagen, aparecen José Seves, Jorge Coulón y José Miguel Camus; en la segunda, Coulón, Camus, Max Berrú, Horacio Durán. Fuente: fotos personales de Aldo Brigaglia.

Figura 3 / Presentación de Inti-Illimani en Holanda (aparecen Horacio Durán, Horacio Salinas y José Seves). Fuente: periódico Nieuwsblad van het Noorde, 28 de septiembre, 45.

 

Bibliografía

Brigaglia, Aldo. 2011. Intillimania 2. Sardegna, Cile e dintorni. Cagliari: Tema.

Calè, Fabio. 2011. Popolo in festa: sessant’anni di feste de l’Unità. Roma: Donzelli.

Carrasco, Eduardo “Mono” y Francesco Comina. 2010. Inti-Illimani: storia e mito. Ricordi di un muralista cileno. Trento: Il margine.

Cifuentes, Luis. 1989. Fragmentos de un sueño: Inti-Illimani y la generación de los 60. Santiago de Chile: Ediciones Logos.

Coulón Larrañaga, Jorge y Federico Bonadonna. 2022. Sulle corde del tempo. Una storia degli Inti-Illimani. Ortona: Edicola.

Delogu, Ignazio, ed. 1977. Inti-Illimani: canti di lotta, d’amore e di lavoro. Roma: Newton Compton.

Gavagnin, Stefano. 2021. “El éxito diferente. Recepciones italianas de la Nueva Canción Chilena en los años 1970”. Anclajes 25 (2): 59-75. https://doi.org/10.19137/anclajes-2021-2525.

Giannattasio, Valerio. 2010. “Allende, il golpe cileno e il mondo politico-culturale italiano. La testimonianza di Ignazio Delogu”. En Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, editado por Raffaele Nocera e Claudio Rolle Cruz, 215–34. Nápoles: Think Thanks.

Inti-Illimani. 2003. Viva Italia: 30 años en vivo. Editado por Aldo Brigaglia. Roma: Arcana.

Meschiari, Alberto. 2022. 23 dicembre 1973. A Reggio Emilia con Daniel Viglietti e gl’Inti Illimani. Florencia: Edizioni Tassinari.

Rolle Cruz, Claudio. 2010. “Gli Inti-Illimani e l’Italia. I primi mesi”. En Settantatré. Cile e Italia, destini incrociati, editado por Raffaele Nocera y Claudio Rolle Cruz, 141-166. Nápoles: Think Thanks.

Salinas, Horacio. 2013. La canción en el sombrero. Historia de la música de Inti-Illimani. Santiago de Chile: Catalonia.

Fuentes de prensa

“Centomila lavoratori manifestano a Milano contro il ‘golpe’ reazionario nel Cile”. 1973. L’Unità, 15 de septiembre, 2.

“Chilenen naar Rotterdam”. 1973. Het vrije volk: democratisch-socialistisch dagblad, 20 de septiembre, 21.

Heikkil, Julius. 1973. “Chilen tulkkien laulu tulee suoraan sydämestä”. Helsingin Sanomat, 13 de octubre, 19.

“L’appassionata manifestazione a Roma”. 1973. L’Unità, 13 de septiembre, 2.

“Nytt inom nöjen”. 1973. Dagens Nyheter, 19 de octubre, 24.

“Solidarität mit Kämpfern der Unidad Popular”. 1973. Neues Deutschland, 26 de octubre, 8.

Van der Meulen, Tony. 1973. “Horacio Durán Vidal, muzikant uit Chili, aanhanger van Allende”. Nieuwsblad van het Noorden, 28 de septiembre, 45.

“Venerdì alle 18 manifestazione all’Università”. 1973. L’Unità, 19 de septiembre, 8.

Fuentes sonoras

Inti-Illimani. Viva Chile! I Dischi dello Zodiaco, VPA 8175. 1973, LP.

Entrevistas

Horacio Durán, entrevista realizada por Stefano Gavagnin y Javier Rodríguez Aedo, Chiloé/Venecia/Santiago (vía Zoom), 1 y 7 de diciembre, 2022.


[1] Este trabajo forma parte del proyecto “Una historia global del folclor político chileno: cooperación artística, circulaciones musicales y redes de militancia (1967-1988)”. Javier Rodríguez Aedo agradece el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), por medio del proyecto Fondecyt de Postdoctorado nº 3220214, y del Núcleo Milenio en Culturas Musicales y Sonoras (CMUS), Programa Iniciativa Científica Milenio NCS2022_2016.

[2] Horacio Durán, entrevista realizada por Stefano Gavagnin y Javier Rodríguez Aedo, Chiloé/Venecia/Santiago (vía Zoom), 1 y 7 de diciembre, 2022.

[3] Por dichas razones, la prensa de la época sugiere la idea de un “éxito diferente” (Gavagnin 2021).

[4] Antes de llegar a Italia, los músicos chilenos ya habían recorrido diferentes países de Europa y Asia: desde fines de julio hasta el 3 de septiembre, visitaron RDA, Checoslovaquia, Polonia, Unión Soviética y Vietnam del Norte (Salinas 2013, 82).

[5] Los Festivales de l’Unità, realizados desde 1945 por el Partido Comunista Italiano (PCI) con el objetivo de autofinanciarse, tenían una dimensión nacional y otra local, e incluso de barrio (Calè 2011, 25). Milán fue la ciudad que acogió el festival nacional en septiembre de 1973, contexto que demarca la visita del conjunto Inti-Illimani entre el 3 y el 9 de septiembre. Durante esa estadía grabaron el álbum Viva Chile! en los estudios del sello Vedette de Armando Sciascia, y realizaron repetidas actuaciones en el marco del Festival.

[6] Todas las traducciones al español de las fuentes citadas en este artículo pertenecen a los autores del mismo.

[7] El periódico comunista italiano, L’Unità, habla de más de sesenta mil asistentes de la marcha unitaria de solidaridad por Chile. En el escenario central, Jorge Coulón intervino como representante de la juventud comunista chilena, con un discurso sobre la situación en el país. “L’appassionata manifestazione a Roma” [Apasionada manifestación de Roma]. 1973. L’Unità, 13 de septiembre, 2.

[8] En dicha ocasión, Juan Carvajal tomó la palabra en el escenario central. “Centomila lavoratori manifestano a Milano contro il ‘golpe’ reazionario nel Cile” [Cien mil trabajadores se manifiestan en Milán contra el “golpe” reaccionario en Chile]. 1973. L’Unità, 15 de septiembre, 2.

[9] La prensa local informaba lo siguiente: “los comunistas, socialistas y católicos democráticos de la Universidad de Roma forman el Comité Antifascista y Antiimperialista”, el cual cumplió la tarea de organizar una “manifestación popular en solidaridad de la heroica lucha de Chile, para detener la represión fascista”. “Venerdì alle 18 manifestazione all’Università” [Acto el viernes a las 18.00 horas en la Universidad]. 1973. L’Unità, 19 de septiembre, 8.

[10] La prensa socialdemócrata de Holanda explica que la gira fue gestionada con anterioridad al golpe, ya desde fines de julio de 1973, por la fundación Sjaloom y el Comité Chile de Holanda. “Chilenen naar Rotterdam” [Chilenos en Rotterdam]. 1973. Het vrije volk: democratisch-socialistisch dagblad, 20 de septiembre, 21.

[11] Durante este periodo, Horacio Durán otorga una extensa entrevista, esbozando una imagen bastante completa de los desafíos que tuvo que enfrentar la Unidad Popular, tales como la miseria generalizada (ejemplificada en los niños), el trabajo de tipo explotador y el rol ambiguo de los militares. Tony van der Meulen. 1973. “Horacio Durán Vidal, muzikant uit Chili, aanhanger van Allende” [Horacio Durán Vidal, músico de Chile, simpatizante de Allende]. Nieuwsblad van het Noorden, 28 de septiembre, 45.

[12] Las autoridades de la dictadura en RFA refirieron indirectamente la gira de Inti-Illimani por el país, manifestando, desde su punto de vista, que el conjunto más bien “aburría folklóricamente a los asistentes con sus cantos de protesta aún no traducidos al alemán”. “Cónsul general de Chile, Hugo Lea-Plaza, al Ministro de Relaciones Exteriores, Ismael Huerta”. 1973. Oficio confidencial n° 426/6, Hamburgo, 9 de noviembre, f. 5, Fondo País, dossier GER 90 (1973), Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

[13] Respecto de las presentaciones en la ciudad de Espoon, la prensa local consigna la diversidad del repertorio folclórico y “combativo” de Inti-Illimani (mencionando “Simón Bolívar”, “San Benito”, “Tinku” y “Venceremos”), destacando especialmente la calidad del sonido y de la interpretación instrumental. Julius Heikkil. 1973. “Chilen tulkkien laulu tulee suoraan sydämestä” [La canción de los intérpretes chilenos sale directo del corazón]. Helsingin Sanomat, 13 de octubre, 19.

[14] La prensa comunista alemana aún recordaba la visita de Inti-Illimani por Berlín a inicios de agosto de 1973, durante la cual “habían actuado en numerosos mítines de solidaridad con la Unidad Popular en el X Festival Mundial [de la Juventud y los Estudiantes]”. “Solidarität mit Kämpfern der Unidad Popular” [Solidaridad con los combatientes de la Unidad Popular]. 1973. Neues Deutschland, 26 de octubre, 8.

[15] Acerca de la figura de Ignazio Delogu y de su vinculación con los acontecimientos políticos chilenos, y con la Asociación Italia-Chile (a la que adhirieron representantes de los Partidos Comunista, Socialista, Liberal, Republicano y Democracia Cristiana), véase la entrevista de Valerio Giannattasio (2010).


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Gavagnin, Stefano y Javier Rodríguez Aedo. 2023. "Tiempo en suspenso. Inti-Illimani frente al golpe, en el recuerdo de Horacio Durán". Resonancias 27 (53): 181-192.

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