Resonancias vol.28, n°55, julio-diciembre 2024, pp. 181-194.
En este documento describimos el proceso de identificación, diagnóstico e inventario del archivo de la Radio Bahá’í.[1] A su vez, presentamos algunas reflexiones sobre el trabajo del archivista y sobre las lógicas que han caracterizado la constitución y funcionamiento del archivo de la emisora. Cabe anotar que el objetivo del presente texto se centra en dichas reflexiones, los desafíos y la naturaleza de este archivo sonoro mapuche y no en la descripción minuciosa de los materiales. Al final del presente documento se sugieren las tareas a través de las cuales podrá darse cuenta en un futuro artículo de los aspectos no abordados aquí. Esta investigación surgió de la necesidad de desarrollar acciones para la salvaguarda y puesta en valor del archivo sonoro de Radio Bahá’í de Labranza. Es probable que el archivo sonoro de la emisora comprenda el mayor número de expresiones orales de la comunidad mapuche, resguardadas en diversos formatos análogos y digitales. Lo conforman manifestaciones rituales y seculares de diferentes territorios ejecutadas por variadas personas y autoridades tradicionales del Wallmapu (nación mapuche, territorio ancestral) en un periodo que abarca unas cuatro décadas. Además del valor patrimonial del acervo, su valía también reside en el liderazgo de personas mapuche en su creación y transmisión radial, lo que ha determinado las lógicas de su conservación y divulgación.
Son variados los archivos que contienen expresiones orales mapuche. En Chile y Argentina existen iniciativas universitarias y de otras instituciones, lideradas por personas no-mapuche, de las cuales podemos mencionar, a modo de ejemplo, el Archivo Sonoro de Música Tradicional Chilena, Sección Musicología, Facultad de Artes, Universidad de Chile (Santiago, Chile) y el Archivo de Músicas de Tradición Oral del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” (Buenos Aires, Argentina). En países europeos, existen colecciones vinculadas a museos, como son el caso del Berlin Phonogramm Archiv (Phonograph Archive) de Ethnologisches Museum, en Berlín, Alemania, o el Sound Archives of the CNRS – Musée de l’Homme, París, Francia. También es importante mencionar los fondos resguardados en The British Library Sound Archive (Londres, Reino Unido) y en The Archive of the Indigenous Languages of Latin America (AILLA), University of Texas, Austin (Estados Unidos).[2]
Las complejidades que ha adquirido el concepto de archivo a través del pensamiento de autores provenientes de diversas disciplinas (por ejemplo, Foucault [1969] 2002; Derrida 1997; Taylor 2017), no se observa en lo que respecta al “archivo sonoro”, el que “ha sido conceptualizado como institución, reservorio, memoria y, en menor medida, como saber” (García 2019, 119). En el campo de la etnomusicología, disciplina a la que algunos de los autores de este texto adscribimos, el registro y el archivo sonoro han despertado diversas preocupaciones y reflexiones: algunas referidas a cuestiones técnicas y legales; durante la “fiebre recolectora” a finales del siglo XIX y principios del XX, trabajos interesados en el modus operandi del registro, otros en las bondades de este y en la necesidad de conformar colecciones amplias; posteriormente, con el giro antropológico de la etnomusicología, críticas al modo de trabajo de la musicología comparada y revalorizaciones de las grabaciones realizadas por el propio etnógrafo; problemáticas relacionadas con el uso comercial de las grabaciones de campo; reflexiones sobre la condición de género de quién registra; propuestas desde perspectivas aplicadas, colaborativas, participativas y desjerarquizadas; críticas al carácter colonialista y eurocéntrico de los archivos, entre otras (García 2019).
Por otra parte, pensadores mapuche han elaborado una crítica al archivo colonial y han reflexionado sobre las posibilidades y las bases para la conformación de un archivo mapuche. Para Andrea Salazar y Cristian Vargas (2020), lo sonoro constituye una dimensión marginada por el archivo colonial, repositorio eminentemente logocéntrico. Trabajos recientes han contribuido en la conformación de un archivo mapuche no logocéntrico, a través de la compilación y reflexión sobre creaciones visuales del movimiento mapuche (Alvarado y Antileo 2022) y la recopilación de canto tradicional en el contexto de colaboraciones interculturales (Jordán y Salazar 2022). En base a estas propuestas, en el presente texto, además de describir nuestra experiencia en las tareas propias de la organización de un archivo (como son las de identificación, diagnóstico e inventariado), adherimos al llamado por “una concepción menos cosificadora y más atenta al carácter abierto, inconcluso y político” del registro y el archivo sonoro (García 2019, 120). Por lo anterior, hemos estructurado el presente documento en dos secciones. En la primera, nos referimos a la historia y funcionamiento de la emisora y a los avances de los procesos de identificación, diagnóstico e inventario. En la segunda, abordaremos las dificultades y las proyecciones del proyecto para luego reflexionar sobre nuestro propio trabajo como archivistas, que, en ningún caso, concebimos como una tarea imparcial (Duff y Harris 2002). Además, consideramos las lógicas interculturales y colaborativas que explican la relevancia de la emisora entre las comunidades mapuche y fundamentan, en parte, su carácter de archivo vivo. Las acciones de identificación, diagnóstico e inventario del archivo comenzaron a finales de 2021 y finalizaron a mediados de 2023. Las tareas pertinentes fueron las siguientes: diagnóstico de los soportes, confección de documento de indexación, protocolo de indexación e indexación de audios. Además de estas acciones, otro objetivo del proyecto se enfocó en la historia de la radio y sus relaciones interculturales e interétnicas.
Desde 1977, la comunidad internacional bahá'í ha establecido estaciones de radio en varios países, particularmente en las Américas. La programación ha incluido noticias locales, música, temas relacionados con el desarrollo socioeconómico y comunitario, programas educativos centrados en la lengua y las culturas indígenas donde estos proyectos se establecieron, además de material introductorio y de profundización sobre las enseñanzas bahá’í. El objetivo principal ha sido la creación de estaciones de radio de carácter comunitario desde y para la comunidad a la que sirve. Radio Bahá’í de Ecuador (1977) probablemente fue el primer proyecto de este tipo en toda América Latina destinado a colaborar con los campesinos como su propósito principal, centrado en la cultura y sociedad nativa del pueblo otavaleño, con orientación al desarrollo de este a través de una programación distintiva que se enfocó en revitalizar diversas manifestaciones socioculturales del pueblo kichwa, con énfasis en su tradición oral, su lengua y su música.
En 1980 la comunidad bahá’í chilena, de la que ya formaban parte integrantes mapuche, durante la Conferencia Nacional de Enseñanza en Valparaíso, acuerda llevar adelante un proyecto radial en territorio histórico mapuche para lo que se establece un fondo colectivo. Durante 1983 se comienza a transmitir el programa “Bahá’u’lláh ñi füta Rüpü” (“El gran camino de Bahá’u’lláh”) a través de Radio Cooperativa y Radio Millaray de Cañete. Además, y basados en la experiencia de Otavalo, Ecuador, se inicia un Centro de Producción Radial en Temuco, donde equipos de voluntarios mapuche y no mapuche comienzan a grabar diversas expresiones orales de la sociedad y cultura mapuche en distintos territorios. Finalmente, el 12 de noviembre de 1986 nace Radio Bahá’í de Labranza en el dial CD 116 de Amplitud Modulada, en la localidad con el mismo nombre (Labranza), comuna de Temuco. A lo largo de los años la emisora ha transmitido programas infantiles (como, por ejemplo, “Estrellitas brillantes”), otros dirigidos al público femenino (como el programa “De mujer a mujer”), como también programas de música pop, latinoamericana, programas de salud, de actualidad (como “Siglo veintiuno”), sobre cualidades espirituales y consejos de la vida cotidiana, entre otros. Sus líneas principales han sido difundir las enseñanzas bahá’í y aportar a la revitalización y fortalecimiento cultural mapuche. Por esta razón, la programación siempre ha considerado la transmisión en mapudungun de locutores que dominan el idioma y la emisión diaria de música mapuche y otras expresiones orales que son conservadas en su archivo.
La radioemisora sigue al aire a través de la banda 1160 AM para Temuco y alrededores, y en la frecuencia 104.7 para Cañete e inmediaciones, con una programación de casi nueve horas diarias, desde las 6:30 hasta las 15:00 hrs. Gracias a las nuevas tecnologías, desde hace un par de años también es posible sintonizarla a través de una página web.[3] En la actualidad el archivo de la Radio Bahá’í es administrado por el encargado de dicha emisora en representación de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Chile, Alex Calfuqueo, quien además es miembro del equipo del presente proyecto. Si bien la radio cuenta con ciertos datos básicos de varias de las piezas grabadas a lo largo de su historia, no considera informaciones sistemáticas propias de un archivo sonoro (de tipo descriptivo, administrativo y para su futura preservación). Sin embargo, el archivo da cuenta de un proceso ininterrumpido de grabación y resguardo desde el año 1978 (fecha del registro más antiguo). Aunque en la mayoría de los casos los registros fueron tomados en visitas por la región, en otros casos las personas mapuche se acercaron a la radio para dejar registro de sus cantos o estos fueron grabados en los aniversarios de la emisora que se llevaron a cabo en sus instalaciones o en otros espacios de celebración comunitaria en los que las personas quisieron dejar testimonio de sus cantos y toques. Probablemente, la cercanía física del edificio de la radio que conecta el camino principal entre Temuco y la comuna de Nueva Imperial ha sido clave para establecer, a lo largo de su historia, estrechos vínculos con diversas comunidades mapuche de la Región de la Araucanía.

Figura 1 / Ubicación de la Radio Bahá’í.
Una buena parte de los audios contenidos en el archivo han sido emitidos al aire. Otros, a petición de los ejecutantes, forman parte del repositorio, pero no de la programación. Algunas de estas grabaciones cuentan con la siguiente información: nombre o título del registro, ejecutante u orador, breve referencia y, en algunos casos, el lugar de origen de quien interpreta. El archivo comprende cantos mapuche (ül o ülkantun), relatos orales (nütram y epew) sobre diferentes temáticas (rituales y seculares), oraciones rituales (ngellipun o ngillatu) y ejecución de instrumentos musicales tradicionales, de diversos territorios de todo el Wallmapu (incluido el Puelmapu, lado argentino) e interpretados por variados músicos y autoridades tradicionales (machi, kimche, ngenpin, nütramtufe, epewtufe, ülkantufe, ayekafe, entre otros).[4] Los registros se han realizado a través de diversos formatos: cintas reel to reel o magnetofónicas, casetes, minidisc recordable, discos compactos y digital (software). Parte de las grabaciones analógicas han sido digitalizadas (aproximadamente un 30% de las no musicales y un 98% de la música). Todos los archivos están almacenados en las dependencias de la radio, ya sea en formato analógico o digital en la memoria de dos computadores y en un disco duro externo. La música mapuche digitalizada, en el momento de inicio del proyecto, ascendía a 2.832 archivos mp3, equivalente a más de 184 horas de grabación de 671 intérpretes diferentes.

Figura 2 / Diversos formatos de registro en la Radio Bahá’í.
Los materiales que conforman el archivo de la Radio Bahá’í responden a las tecnologías de grabación que se fueron implementando en las últimas décadas a nivel mundial. Estos ya fueron mencionados, pero entregamos más detalles a continuación. De los más antiguos a los que se usan actualmente en la radio se encuentran: alrededor de 61 bobinas de cinta magnética numeradas; 11 cintas magnéticas sin numerar, pero con la identificación música mapuche y algunas cuentan con la descripción de sus contenidos; 230 casetes numerados, 45 sin numerar; 5 CDs numerados; 37 minidisc. Al 2 de abril de 2024, los 3.482 registros mp3 de música mapuche alojados en dos computadoras de la radio están organizados en 778 carpetas que, en total, suman 221 horas, 31 minutos y 29 segundos.
Dentro de la organización de las cintas reel to reel de música mapuche de la Radio Bahá’í se encuentran cuatro tipos de identificación: la identificación MM-01 (Música Mapuche), la identificación Nº 1 (número correlativo), también se encuentran cintas sin numeración acuñadas por nombre de intérprete y la identificación Música Mapuche. Otras nomenclaturas que se encuentran en el archivo de la Radio Bahá’í son MF (música folclórica no mapuche) y MP (música popular), que corresponde a toda la música no mapuche y no folclórica. Los casetes, por su parte, son el medio de resguardo más abundante y se identifican con el sistema de dos numeraciones para designar los lados A y B. Por ejemplo, el primer casete está identificado como 001 002 y el último 229 230.
Los equipos utilizados para los diversos registros que se han realizado en todos los años de grabación son analógicos y digitales. Dentro de los analógicos destacan: equipo reel to reel marca Sony three head stereo tapecorder; equipo reel to reel marca Tascam 22-2; equipo marca Marantz portable cassette recorder PMD222; equipo marca Realistic CTR-67; equipo marca Sony Radio Cassette-corder 3 Bands CF515S; equipo marca Sony Cassette-corder TCM-20DV; equipo marca Olympus microcassette recorder Pearlcorder S921. Los equipos digitales son: equipo marca Sony minidisc MDS-JE500; equipo marca Sony IC recorder ICD UX512F; equipo marca Panasonic IC recorder RR-US550; equipo marca Tascam DR-40 linear PCM recorder; equipo marca Tascam DR-44 WL.

Figura 3 / Algunas grabadoras utilizadas en la Radio Bahá’í a lo largo de su historia.
Los locutores de la radio instauraron la identificación y resguardo de los materiales. La práctica habitual de su trabajo consistía en preparar programas radiales, transmitir al aire, recibir personas en la radio que querían ser grabadas o que querían dejar un mensaje, visitar a los oyentes, ya fuera por invitación para participar de eventos comunitarios o por iniciativa para resguardar el kimün (conocimiento) de alguna autoridad o ülkantufe y posteriormente, al retornar a las instalaciones, separar los audios, guardarlos y asignarle alguna identificación. El peñi Antonio Lizama como locutor pionero instala la identificación MM (Música mapuche) en las cintas reel to reel. Diferentes locutores han pasado por la radio a lo largo de los años, lo que explica que se presenten distintas nomenclaturas para identificar a la música mapuche. Algunas/os de las/os lamngen y peñi que han servido de locutores en la radio han sido: Juan Cayun, Doraliza Millalen, Emilio Loncon, Rufina Nahuelpan, Bernarda Nahuelcura, Artemio Escobar, Roxana Loncon, Eduardo Riquelme, Fernando Lemuñir, Verónica Curihuinca, Francisco Bahamondes, Roberto Jara, Antonio Alcapan, Esteban Alcapan, Patricia Osorio, Víctor Herrero y Alex Calfuqueo, entre otros.
En cuanto al estado de conservación de los materiales análogos, el proyecto contempló una primera etapa de revisión física de los medios de resguardo y el registro fotográfico de los mismos. El diagnóstico general indica que en su mayoría los materiales se encuentran en buen estado, aunque algunas cintas comienzan a presentar signos de deterioro debido a la humedad y otros factores ambientales que pueden estar generando la presencia de hongos en las cintas magnetofónicas. La identificación de todos los materiales no fue posible por las limitaciones temporales del proyecto de investigación y la abundancia de los registros, a lo que se sumó la necesidad de equipos de reproducción para escuchar el contenido de las cintas, ya que los que conserva la radio no se encuentran funcionando. Además, se requiere la colaboración de un equipo experto para efectuar las adecuaciones necesarias en las instalaciones para la conservación a largo plazo de todos los materiales.[5]
Como mencionamos arriba, este es un archivo vivo y los registros resguardados en casetes se utilizan para su transmisión. Es común buscar entre los estantes del archivo un casete específico con algún canto en mapudungun para compartir con los oyentes de la radio. Los casetes se continúan utilizando, pues aún se conserva en buen estado una casetera para su reproducción, mientras las cintas, CDs y minidisc permanecen en los estantes de la radio resguardadas en una habitación destinada para el archivo. Además, en la radio se siguen realizando registros de música mapuche con una grabadora de archivos mp3 y se resguardan directamente en las computadoras de la estación.
El proceso de inventariado constó de dos áreas de trabajo. Por un lado, la dedicada a la revisión e indexación de la información de los archivos sonoros digitalizados, alojados en las computadoras y discos duros de la radio y, por otro, el registro fotográfico y ordenamiento de los medios físicos en los diferentes formatos que ha utilizado la emisora en su proceso de actualización tecnológica.
Dentro de los avances de este proyecto se llegó a fotografiar todo el material correspondiente a expresiones musicales mapuche y a organizar estas imágenes en archivos PDF según el tipo de registro. Se creó un documento PDF para todas las cintas numeradas, uno para todas las cintas sin numeración, otro para todos los casetes numerados, otro para los CDs y minidisc. El registro de imágenes de las cintas numeradas se inventarió dando como resultado la identificación de 48 cintas rotuladas desde la MM:001 a la MM:060. Las 11 cintas que no aparecen fotografiadas y que no se encontraban guardadas en la estantería principal del archivo y que podrían estar alojadas en algún otro lugar de la radio son las siguientes: MM:005, MM:009; MM:013; MM:015; MM:019; MM:021; MM:024; MM:027; MM:032; MM:40 y MM:58. Aparece una cinta numerada como Nº5 que corresponde a la celebración del aniversario de la radio del 20 de diciembre de 1991.
Respecto a la conformación del inventario de los registros sonoros digitalizados, a la fecha, hemos logrado indexar 3.438 audios de los 3.482 archivos que conforman el archivo digital al 4 de abril de 2024. En dicha indexación hemos contemplado 26 campos, estos son:
Estos campos fueron definidos durante las primeras reuniones de trabajo del equipo. Se consideraron informaciones que suelen contemplar los catálogos de archivos institucionales (ya sean pertenecientes a bibliotecas, museos o universidades) y datos más vinculados con aspectos relevantes para la cultura mapuche. Comentaremos estas lógicas mapuche que intentamos incorporar en el inventario en el próximo apartado. A continuación, se detallan algunas características del corpus digital indexado.
La mayoría de los archivos han sido organizados según el intérprete. Es decir, los registros suelen ser agrupados en carpetas con el nombre del ejecutante (578 carpetas de un total de 778). Por lo anterior, el dato del ejecutante solista o principal es preponderante en los registros de la radio, junto con su lugar de procedencia, ya sea su localidad o lof (comunidad tradicional). También es frecuente que el nombre de los audios contenga el estilo oral/musical del registro. Los encargados de la radio han utilizado a lo largo de los años categorías del mapudungun para clasificar las grabaciones. Para el proyecto decidimos conservar este criterio durante la indexación. Algunas de las categorías empleadas, su traducción aproximada y el número de registros indexados hasta la fecha bajo cada categoría, son los siguientes: ül (canto),[6] 1.452 registros; purun (danza), 1.259 registros; trutrukatun (toque de trutruka), 203 registros; llellipun (oración), 151 registros; tayül (canto sagrado), 78 registros; trompetun (toque de trompe), 77 registros; machi ül (canto de machi), 63 registros; pifüllkatun (toque de pifüllka), 36 registros; ñolkintun (toque de ñolkin), 21 registros; kultruntun (toque de kultrun), 10 registros; pillantun (canto/oración de las machi), 6 registros; kullkulltun (toque de kullkull), 6 registros; pentukun (saludo), 3 registros; otros, 73 registros.[7]

Figura 4 / Corpus digital indexado discriminado según cantidad y tipo.
Por último, queda mencionar que otro de los materiales que elaboramos asociado al inventario fue un instructivo de indexación. En este documento se especifica la información que debe ser ingresada en cada uno de los campos del inventario, se señalan criterios generales para esta tarea y se incluye un listado de términos en mapudungun de uso frecuente en el archivo. El objetivo de este instructivo es establecer criterios comunes para quienes continúen la indexación de los archivos digitales faltantes y de futuros registros.[8] En la siguiente sección nos referiremos a algunas dificultades en cuanto a la organización, preservación y funcionamiento en general del archivo y finalizaremos con algunas reflexiones sobre nuestro trabajo como archivistas, las lógicas del repositorio de la emisora, su aporte al archivo mapuche y al proyecto de descolonización.
Comenzaremos este apartado refiriéndonos a las dificultades que hemos identificado durante el proceso de diagnóstico e inventario, que pueden ser sintetizadas en dos áreas: (1) las informaciones disponibles y (2) la preservación de los registros en sus distintos formatos. Con la primera dimensión nos referimos a los datos de los registros. Por las características y objetivos del medio radial, la producción de sus diversos contenidos implica la acumulación de numerosos registros sonoros. Lo anterior no implica necesariamente la consideración de tareas especializadas de archivo, catalogación, resguardo y protección de sus registros. No todas las informaciones que el inventario considera están disponibles en los datos o metadatos de los archivos. Es por esta razón que la indexación de la información disponible deberá ser complementada con los datos contenidos en los soportes analógicos y su respectivo inventario y las informaciones que puedan suministrar los/las intérpretes, locutores/as y demás participantes en la radio durante sus más de tres décadas de funcionamiento. Lo anterior, constituye una tarea de largo aliento que sobrepasa los límites presupuestarios y temporales de nuestro proyecto.
La preservación digital frente a la conservación tradicional de archivo requiere recursos y herramientas distintas y hay que considerar una serie de factores que ponen en riesgo el almacenamiento de los datos (Van Malssen 2011, 72-75). También tuvimos que considerar cómo identificar la ubicación de estos en determinados servidores y carpetas digitales, ya que el archivo está en continuo crecimiento y sigue siendo manipulado para su transmisión a través de la emisora. Otra de las problemáticas de la preservación de los archivos digitales según Perla Rodríguez (2016, 199) es la falta de continuidad de las personas que trabajan en el archivo. Al integrarse un nuevo archivista a la tarea debe intentar comprender y aprender los procesos que se habían seguido. Es notorio cómo con el cambio de encargados de la tarea de recopilación y almacenaje son modificados los criterios de identificación.
La conservación en el hardware y el software y su vulnerabilidad fueron aspectos sobre los que se conversó ampliamente para lograr establecer algunos criterios éticos y de preservación. Se decidió trabajar en las oficinas de la radio para evitar la vulnerabilidad que representaba almacenar los datos en la web. Además, se ha sugerido aumentar las copias de seguridad, medida que protege los datos ante posibles daños de los equipos, errores humanos, desastres naturales y también evita la alteración de las rutas de los archivos ante la manipulación y la continua alimentación con nuevos materiales.
Asimismo, sugerimos las siguientes tareas futuras que, consideramos, permitirán subsanar las dificultades identificadas y darán continuidad a las acciones que hemos iniciado en el marco de nuestro proyecto: concluir la indexación de los archivos digitales faltantes y completar los datos de los registros ya indexados; adquirir el equipamiento de reproducción necesario para digitalizar material analógico; proveer de un espacio adecuado con condiciones óptimas para el resguardo y conservación de los diversos soportes de grabación, equipos tecnológicos históricos, material escrito y fotográfico asociado a la memoria social de la radio, entre otros; habilitar equipamiento para facilitar la consulta del archivo por parte de la comunidad; avanzar del inventario a un catálogo de consulta; gestionar subvenciones permanentes para el archivo con organismos nacionales e internacionales que aseguren su permanencia en el tiempo; contratar personal encargado (que pertenezca al pueblo mapuche y con un alto dominio del mapudungun) para las diversas tareas del archivo, tales como: atención al público, indexación, catalogación, preservación, etc.; implementar capacitaciones en conservación y preservación de archivos (con énfasis en registros de audio); promover tareas de divulgación del archivo hacia la comunidad a través de diversos medios, por ejemplo: redes sociales, escuelas, instituciones culturales, entre otras. Desde luego, toda futura iniciativa tanto en su planeación como en su ejecución ya sea referida a la conservación o difusión del archivo, debe involucrar en sus equipos de forma protagónica y permanente a los peñi y lamngen a cargo de la Radio Bahá’í.
Este último punto, el protagonismo de los actores mapuche, en principio, puede parecer una obviedad, pero consideramos fundamental enfatizarlo, ya que no todas las iniciativas de memoria suelen ser dirigidas por mapuche. Además, otra cuestión a considerar es el modo en que los colaboradores no mapuche pueden participar de estas iniciativas sin desplazar el protagonismo mapuche. En el caso de nuestro proyecto, desde sus inicios han formado parte del equipo el encargado de la radio desde 2018 a la fecha, Alex Calfuqueo, quien además lo fue entre los años 2001 y 2015, y Artemio Escobar, quien cumplió con esta función entre los años 1993 y 2007. Por otro lado, el encargado del proyecto, Nabil Rodríguez, pertenece a la comunidad Bahá’í, ha trabajado en la emisora y ha construido a lo largo del tiempo estrechos vínculos con los actores mapuche. El resto del equipo ha procurado trabajar en el marco de los protocolos mapuche y de la radio. Sin embargo, todo lo anterior, no asegura que el proyecto sea desarrollado sin fricciones. Somos conscientes de las negociaciones entre los archivistas mapuche y no mapuche. Presentar algunos de estos acuerdos permitirá ilustrar con casos concretos las dinámicas que estamos esbozando y, además, identificar algunas de las lógicas que han caracterizado al archivo de la emisora.
El proceso de inventariado supuso primeramente una serie de encuentros con Alex Calfuqueo y Artemio Escobar. También con los anteriores locutores Antonio Lizama, Doralisa Millalen, Rufina Nahuelpan, Patricia Osorio y Fernando Lemuñir. Es preciso señalar que en la historia de la radio también han participado como locutores Bernarda Nahuelcura, Roxana Loncon, Francisco Bahamondes, Doris Álvarez, Katerine Painemal, Esteban Alcapan y Eduardo Riquelme, entre otros. Esto implicó presentar el proyecto y llegar a transparentar nuestras intenciones de colaborar en su identificación bajo el control de las autoridades de la Radio en representación de Alex Calfuqueo. Además, a través de las conversaciones pudimos conocer las preocupaciones de las personas mapuche vinculadas a la radio por el resguardo del archivo y los posibles usos indebidos relacionados con la comercialización de los registros sonoros y, por otra parte, por el reconocimiento al que acceden los académicos en base al estudio del patrimonio y conocimiento, en este caso, mapuche.
Otra estrategia de nuestro trabajo colaborativo fue co-construir los campos de información en el inventario y, de este modo, considerar informaciones que suelen ser contempladas en archivos convencionales y otras desde una lógica mapuche. Por ejemplo, se incluyó el campo de procedencia del intérprete, que considera divisiones territoriales institucionales (comuna, localidad) y mapuche (territorio, lof y comunidad). Como hemos señalado, la mayoría del archivo digital ha sido organizado a partir de carpetas con el nombre del autor o del intérprete. Identificamos en este modo de organización una lógica mapuche que releva a la persona y su legado por sobre la obra (como producto independiente) o el género. Durante la indexación procuramos respetar esta lógica y, además, consideramos fundamental que las futuras tareas del archivo procuren conservar este aspecto como eje central de su organización. Mencionaremos, a modo de ejemplo, algunos de los participantes más recurrentes en las grabaciones de la radio: ülkantufe Manuel Levipil, trutrukantufe Jerónimo Llancao, ülkantufe Andrés Curin, machi Marcelina Neculpan, machi Virginia Reuque, entre otros.
A través de estas acciones, los encargados de la radio han procurado conservar el nexo del registro con su autor, vivencia, comunidad y territorio. Como nos señalara Doris Millalen, protagonista de la emisora en sus primeros años, en las expresiones orales mapuche que han sido registradas está contenido el corazón de la gente; a través del canto y del habla se expresan sentimientos ligados a experiencias y al kimün mapuche. Esta profundidad afectiva es central para el archivo de la emisora. A su vez, son relevantes desde una lógica mapuche el diálogo y el intercambio. La radio y su archivo no se restringen a una comunicación unidireccional. En este sentido, Doris Millalen destaca los encuentros mapuche, los trawün, que la radio ha desarrollado a lo largo de su historia con motivo de la conmemoración de su aniversario, espacios en los que han participado machi, autoridades y cultores tradicionales. En estas actividades se han realizado varios registros de audio de gran envergadura.
En la conformación misma del archivo ha estado presente la idea de la conversación/consejo (nütram/ngülamtun) a través de la oralidad mapuche, relacionada con el feyentun o sistema de creencias. La radio, a través de sus acciones de difusión, ha movilizado saberes y conocimientos culturales y espirituales mapuche lo que la ha posicionado como un referente para las personas de las comunidades. Por otro lado, los diferentes audios registrados en el archivo han sido recogidos en muchas actividades socioculturales mapuche, algunas de ellas de especial significado (por ejemplo, ñeikurrewen, palin, eluwün, trafkintun, wetripantu, lanzamientos de libros con temática mapuche, actividades de conmemoración histórica, entre otras), así como en las casas de las personas y en las dependencias de la radio. Conviene destacar que en los eventos donde participan machi, la radio y sus colaboradores se han reservado de realizar grabaciones a ciertos momentos de las ceremonias como la entrada en trance (küymi) de la o el especialista ritual. Asimismo, la emisora posee un rol social que radica, por ejemplo, en los servicios de mensajería, anuncios de noticias que se difunden en la programación radial y que responden a las necesidades concretas que tienen las familias y comunidades mapuche. Por todo lo anterior, la radio es reconocida por las comunidades mapuche oyentes como una iniciativa que fortalece el pensamiento y el ser mapuche a través del nütram/ngülamtun; una iniciativa en la que además confían.
Probablemente, la confianza construida se deba a los criterios éticos de registro, preservación y resguardo. La radio ha logrado a lo largo de varias décadas preservar relaciones respetuosas y de amistad con diversas comunidades y familias mapuche. Consecuencia de lo anterior, es la confianza que innumerables cultores han depositado en ella al compartir sus relatos, cantos y música, siempre por voluntad propia y sin esperar retribución alguna. Este espacio de confianza y de revitalización de la cultura y el patrimonio es, desde nuestro punto de vista, un ejemplo de relaciones interculturales virtuosas. Sus acuerdos éticos, hasta la fecha tácitos, han sido respetados a cabalidad: siempre se ha obedecido la voluntad de las autoridades tradicionales y músicos mapuche y de sus familias con respecto a los audios grabados. Otro elemento clave en el modo de relación entre los encargados de la emisora y los colaboradores ha sido el uso del mapudungun en las conversaciones, ya sea en los hogares durante las visitas o, bien, en las reuniones y encuentros en la radio. Por lo anterior, el conocimiento del protocolo mapuche y su lengua (que considera modos y tiempos de relación particulares) han sido elementos cruciales en la construcción del archivo y de sus lógicas.
Los principios de construcción y desarrollo del archivo de la Radio Bahá’í de Labranza se basan en lógicas culturales mapuche. Este marco ha sido clave en su crecimiento, preservación y relación con la comunidad, como también ha sido fundamental que sus encargados dominen los modos de comunicación e intercambio mapuche. Este archivo excede el proyecto radial que lo originó. Asimismo, rebasa la lógica del reservorio y de la colección. La conexión que enfatizan los encargados de la radio entre el registro, el ejecutante, su comunidad, su territorio y los oyentes, así como la presencia –a veces como trasfondo, otras como práctica– en diversos momentos y tareas del nütram/ngülamtun y del feyentun, revelan la fuerte interrelación de las grabaciones y los diversos actores vinculados a ellas. En otras palabras, puede considerarse que los modos de comprender y trabajar con el sonido y el registro se enmarcan en una ontología relacional (Feld 2022, 54-55), aproximación al sonar y al escuchar que ha sido considerada para otros espacios mapuche, pero que podría ser ampliada al caso del archivo sobre el que reflexionamos.
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Velásquez Arce, José. 2017. “Patrimonio musical mapuche, su presencia en la comunidad y en la escuela. Consideraciones culturales necesarias para la enseñanza en el aula de música”. Tesis de Doctorado, Universitat Autònoma de Barcelona.
[1] Este texto es uno de los resultados del proyecto “Patrimonio Oral del Wallmapu: identificación, inventario y memoria del archivo sonoro mapuche de Radio Bahá’í”, folio 37536, del Fondo de Patrimonio Cultural, Concurso Regional 2020. Durante el proceso de escritura también recibimos el apoyo de los proyectos ANID, Fondecyt de Postdoctorado 2022, folio 3220452, Fondecyt de Postdoctorado 2023, folio 3230739, y del Núcleo Milenio en Culturas Musicales y Sonoras (CMUS), Programa Iniciativa Científica Milenio NCS2022_2016.
[2] Para una descripción de archivos mapuche en general, véase Caniuqueo (2022). Para un listado de repositorios que contienen música mapuche, véase Ñanculef, Venegas y Díaz-Collao (2021, 30-31).
[3] Los enlaces son los siguientes: www.radio.bahai.cl; http://49.12.9.173:8030/listen.pls?sid=1.
[4] Para la mayoría de las voces en mapudungun empleamos el Alfabeto Mapuche Unificado, salvo en algunos términos en los que hemos preferido usar el Alfabeto Raguileo.
[5] Cabe destacar que en la construcción del edificio de la radio se consideró el aislamiento acústico y una serie de dispositivos de control de las condiciones ambientales para el cuidado de los equipos. Sin embargo, se requieren algunas acciones para mantener en óptimas condiciones tanto los equipos como los materiales.
[6] Para una clasificación a partir de categorías mapuche sobre los distintos tipos de ül, véase Painequeo (2000, 37-39).
[7] Las discusiones sobre categorías claves del mapudungun relacionadas con el concepto de música han sido abordadas por diversos autores, quienes han sugerido diversas aproximaciones posibles. Véase, por ejemplo, Avendaño et al. (2010); Velásquez Arce (2017); Silva-Zurita 2017; Díaz-Collao (2023).
[8] Agradecemos las observaciones de Claudio Mercado, jefe del área de Patrimonio Inmaterial del Museo Chileno de Arte Precolombino, a nuestro instructivo.
Velásquez, José, Katherine Zamora, Alez Calfuqueo y Leonardo Díaz-Collao. 2024. "El archivo de música mapuche de la Radio Bahá’í: diagnóstico, inventario, desafíos y reflexiones". Resonancias 28 (55): 181-194.